La derecha y Frontex ganan

Gara, Josu JUARISTI, 14-05-2011

La jugada le está saliendo perfecta a Berlusconi y a la Liga Norte. El permiso de residencia temporal concedido a centenares de inmigrantes tunecinos para incitarles a salir de Italia y provocar la reacción francesa ha terminado por abrir una crisis en toda regla en la Unión Europea, amplificada por la increíble debilidad de la Comisión y la hipocresía general de los Veintisiete. La deriva derechista se agrava en la UE.

Si la Comisión Europea tuviera un mínimo de sustancia habría detenido esta crisis antes de que se gestara. Si la Comisión Europea fuera un ejecutivo de verdad habría llamado a capítulo a Roma y París y les habría abierto expediente por el espectáculo de Ventimiglia, donde un grupo de inmigrantes con permiso de residencia temporal especial concedido con fines no humanitarios por el Gobierno de Silvio Berlusconi fue bloqueado por la Policía francesa en la frontera. Si la Comision Europea pintara algo en las cuestiones políticas (no técnicas) comunitarias le habría cantando las cuarenta al embajador permanente danés ante la Unión Europea por el hecho de que el Gobierno de Copenhague hubiera montado semejante circo con el anuncio de la reintroducción de controles fronterizos en lugar de pasar la notificación pertinente para hacer lo mismo, es decir, para hacer lo que les entre en gana en la frontera, que es lo que hacen todos los estados miembros. Si la Comisión Europea mereciera su nombre habría amonestado en público y en privado a los Veintisiete por ofrecer un espectáculo tan deplorable a sus conciudadanos, que ven como a partir de que un Gobierno que aplica medidas pre fascistas en su territorio con total impunidad (el italiano), otro (el francés) entra al trapo por motivos tan populistas y electoralistas como los de Berlusconi y un tercero (el danés) demuestra cómo la ultraderecha está condicionando ya sin rubor el desarrollo del proceso de construcción europeo.

Pero si la Comisión no tiene ni chicha ni limoná es porque los estados lo quieren así. Ni tan siquiera cabe ensañarse con su inoperante presidente, Durao Barroso. Aunque cabría añadir que Delors difícilmente habría caído en una trampa tan burda. Ni tan siquiera Prodi.

Tras decir amén a la petición conjunta franco – italiana de flexibilizar aún más Schengen, la Comisión Europea ha tratado de salvar la cara advirtiendo a Dinamarca de que su plan de reintroducir los controles fronterizos podría violar la legislación comunitaria. Las carcajadas de la derecha danesa han debido de resonar más allá del puente de Oeresund. Copenhague, sólo con prometer que se limitará a establecer controles aduaneros de mercancías, no de personas, contentó al resto de ministros comunitarios del ramo, que pasaron a otra cosa.

De momento, la pelota está en el tejado de Barroso, que debe presentar un texto de compromiso mediante el cual las reglas para pasar de Schengen sin aparentar que violan Schengen estén más claras para todos. Consejo Europeo el 24 de junio.

Planteemos el tema como si de un típico Q&A se tratara:

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