Retorno al pueblo de los expulsados
La Vanguardia, , 13-05-2011Ocho meses después de haber visitado Batar, en el este de Rumanía a 10 kilómetros de la frontera húngara, para averiguar en qué condiciones vivían los gitanos expulsados desde Francia, todo sigue igual de desesperante en una comunidad en la que casi todo el mundo carece de empleo. Eso lo explicó ayer Marian Daragiu, activista gitano que lucha por los derechos civiles de los rom desde su oficina en Oradea, a 20 kilómetros de Batar. Las iniciativas anunciadas por la Comisión Europea tras la polémica expulsión no se notan. “Hablamos con la embajada francesa y nos dijo que Francia no puede hacerse cargo de la población más pobre de Europa – dice Daragiu-.Y puede que tenga razón, pero en Rumanía tampoco hay voluntad de hacerse cargo del problema; los fondos estructurales son frenados constantemente por la burocracia”. Pese a la iniciativa de la Comisión Europea por un mayor esfuerzo para mejorar la situación de los entre diez y doce millones de gitanos del continente europeo, “el Gobierno rumano está devolviendo el dinero porque no sabe gestionar proyectos de desarrollo”, dice. La situación ha ido de mal en peor. La crisis ha destruido los escasos empleos en la economía sumergida – la construcción, algún taller de zapatos subcontratado por una marca italiana-que se ofrecían a los rom.O, si siguen existiendo, vuelven a ser trabajos solicitados por payos,porque no hay nada más. Las remesas que los inmigrantes en Francia mandaban a casa ya no llegan.
Los únicos ingresos son las magras prestaciones del Estado rumano, que, además, levantan ampollas en la mayoría antigitana. Marcel Lacatus, el pastor evangélico que había montado un centro social con dos aulas para niños pequeños, se encuentra en apuros económicos aún más gordos que hace un año. “Le acaban de cobrar los impuestos por los servicios de la maestra del colegio y hemos tenido que ayudarle”, cuenta Daragiu, cuya oenegé Fundación Ruhama ofrece apoyos concretos a las comunidades.
Sin las dos clases de preescolar en el centro de Lacatus y las duchas públicas, los problemas de Batar se agravarán aún más. En muchas viviendas no hay agua corriente ni váter.
Hay un solo cambio positivo. Lacatus, Daragiu y otros gitanos han decidido entrar en la política. Siguiendo la iniciativa de Daragiu y de otros jóvenes activistas rom, han creado la Alianza Cívica y Democrática para el Pueblo Rom, que participará en las elecciones locales, regionales y generales del 2012. “Queríamos hacer algo para cambiar esta situación; así que hemos empezado a construir las barricadas”, bromea Daragiu.
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