Alemania condena al último reo del holocausto, pero lo deja en libertad
La justicia declara culpable a Demianiuk y lo excarcela a sus 91 años
La Vanguardia, , 13-05-2011Culpable, pero en libertad. El tribunal alemán que ha visto el que seguramente será el último juicio del holocausto, ha condenado al anciano colaboracionista ucraniano Iván Demianiuk, a cinco años de cárcel y lo ha puesto en libertad. Los cinco años son por complicidad en la muerte de 27.900 presos judíos en el campo de exterminio de Sobibor, en la actual frontera polaco-ucraniana. La libertad, por la combinación de varios factores: la apelación que sus abogados han presentado, su elevada edad (91 años) y el hecho de que Demianiuk, que no puede viajar porque es un apátrida, no es considerado peligroso en la actualidad y ya ha pasado dos años en prisión, desde que el 12 de mayo del 2009 llegó a Munich extraditado por Estados Unidos.
En el juicio de 18 meses se ha demostrado muy poco, sobre todo teniendo en cuenta la fama de sádico y brutal que los escasos testimonios vivos ofrecen sobre este criminal subalterno del holocausto al que apodaron Iván el Terrible.Nadie lo ha reconocido y él ha negado haber estado en Sobibor. La cifra 27.900 se desprende del cálculo de internos que fueron asesinados en aquel campo durante los meses que Demianiuk pasó por allá.
Demianiuk actuó como un mero matarife, reclutado entre los prisioneros de guerra soviéticos en 1942, que actuaba a las órdenes de los oficiales y suboficiales de las SS. La falta de testimonios concluyentes, más allá de un documento de identidad que demuestra que un hombre con ese nombre estuvo destinado en Sobibor, ha llevado a repetir la situación ambigua que su caso conoció en los años ochenta. Entonces Iván Demianiuk, que vivía en Estados Unidos, fue extraditado a Israel en 1986, donde fue juzgado y condenado a muerte dos años después en relación con su historial en el campo de Treblinka.
El reo pasó ocho años en prisión, cinco de ellos en el corredor de la muerte, pero un recurso y las dudas sobre su identidad desembocaron en una sentencia absolutoria del Tribunal Supremo de Israel, que aplicó el principio
In dubio, pro reo.Demianiuk regresó a Ohio, pero nuevos documentos reabrieron su caso en Alemania, mientras en el 2002 se descubría que había falsificado algunos datos en los formularios de entrada en EE. UU. en los años cincuenta. Todo ello lo llevó a aterrizar en silla de ruedas en Munich hace dos años.
Demianiuk, que durante todo el juicio ha mantenido una actitud casi vegetal, ha sido el primer extranjero juzgado por el holocausto en Alemania, donde la no persecución y el encubrimiento de criminales nazis fue más la norma que la excepción.
El caso del ucraniano choca mucho con el de Klaas Carel Faber, vecino de Ingolstadt, Baviera, de 89 años de edad y tercero en la lista de criminales nazis del Centro Simon Wiesenthal. Faber, un SS holandés que recibió de los nazis la nacionalidad alemana, fue condenado a muerte en Holanda en 1947 por el asesinato de 22 judíos. La pena se le conmutó por prisión de por vida, pero en 1952 escapó de la cárcel y se refugió en Ingolstadt. El miércoles, el Gobierno bávaro comunicó al holandés la denegación de su solicitud de extradición, pues la ley alemana no permite extraditar a alemanes a otros países.
(Puede haber caducado)