La UE volverá a tener fronteras interiores en casos "concretos"

Público, 13-05-2011

Quien sí mostró oposición fue la comisaria de Justicia y Derechos, Viviane Reding, que llamó por teléfono al ministro danés de Justicia, Lars Barfoed, para decirle que la Comisión está “extremadamente preocupada” por la decisión de su país. Además, según informa Efe, le exigió garantías por escrito de que Dinamarca no hará controles sobre personas de forma sistemática, algo que la CE “no admitirá”.

Sin embargo, el pacto anunciado el miércoles incluye la ocupación de los puestos de control vacíos desde 2001 (año de adhesión a Schengen) y la construcción de nuevos edificios. Eso sí, serán “controles aduaneros intensificados” para meter en cintura a las “actividades criminales transfronterizas” como el tráfico de personas o el contrabando. "No hace referencia ni a personas ni a documentación de personas en ningún caso, dijo Camacho.

En una carta conjunta, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi habían exigido a la Unión Europea más flexibilidad para hacer controles fronterizos como respuesta a los miles de personas llegadas del norte de África.

Sin embargo, la dimensión de la amenaza, como lamentan los grupos de izquierda de la Eurocámara, es lo suficientemente reducida como para gestionarla sin más reformas. No sólo porque Italia sea un gran país de 60 millones de habitantes, sino porque sólo la cifra de solicitudes de asilo alcanza los 189.000 al año. “Llegan 25.000 tunecinos y hablamos de amenaza”, aseguró Daniel Cohn – Bendit, líder de los Verdes, “pero es propaganda”.

“Reinstaurar controles fronterizos y frenar la libertad de movimientos en Europa se está convirtiendo en una tendencia popular entre los gobiernos conservadores y liberales cuando se aproximan las elecciones”, indica por su parte Martin Schulz, jefe de los socialdemócratas parlamentarios, probablemente haciendo referencia a las elecciones presidenciales que se celebrarán el año que viene en Francia. Y es que Nicolas Sarkozy parte con desventaja ante los socialistas, al tiempo que la extrema derecha de Marine Le Pen sigue subiendo en las encuestas.

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