Más de 200 vecinos se manifiestan contra la mezquita de Zaramaga
El Correo, , 13-05-2011«No a la mezquita» y «el barrio unido jamás será vencido». Estos fueron los gritos más coreados por los más de 200 participantes en la manifestación que tuvo lugar ayer entre las ocho y las nueve de la tarde en los alrededores de la calle Martín Olave en contra del templo islámico previsto en una lonja de la arteria. Una pancarta en la que se leía «No a la mezquita en Zaramaga. Basta ya» encabezó la marcha. También se portaron carteles en los que se veía la imagen del alcalde Lazcoz y en la que se pedía que se llevara «el templo debajo de su casa». Los mismos pasquines están colocados en balcones y ventanas de la misma calle.
Una gran mayoría de los manifestantes eran personas mayores que corresponde al perfil de los residentes de Zaramaga. En los corrillos de la gente se oían comentarios negativos sobre la política de ayudas sociales a los extranjeros. Nada más empezar la marcha, al pasar frente al cementerio de Santa Isabel un exaltado, con un vaso de cerveza en la mano, llamó «fascistas» a los integrantes de la marcha y les gritó «quemad vuestras iglesias». La rápida intevención de la Ertzaintza, que se lo llevó enseguida, evitó que esta persona sufriera la ira de algunos manifestantes.
Se pide calma
No fue el único incidente. Dos mujeres que se mofaron de los participantes al grito de «más discotecas» también obligaron a la Policía a intermediar en dos ocasiones para evitar enfrentamientos físicos. Los agentes pidieron calma y la marcha continuó durante una hora.
Al final de la protesta, Begoña, una de las vecinas de la calle, leyó un comunicado en el que se decía que «no rechazamos el derecho que todos los ciudadanos tienen a practicar sus creencias religiosas. Lo que solicitamos de las autoridades es una reordenación y regulación de los espacios de culto. No queremos que la calle se convierta en un continuo flujo de personas que puedan alterar de forma importante lo cotidiano».
El manifiesto vecinal asegura que la autorización de un lugar para el culto religioso por parte del Ayuntamiento en esta calle tan pequeña y estrecha «provocará una oleada de personas, lo que significará un cambio en nuestra vida cotidiana. Solicitamos de los responsables políticos que suspendan la autorización de la apertura de una mezquita y se comprometan entre todos a buscatr una solución lo más razonable posible».
Los residentes han convocado una nueva manifestación el jueves 19 de mayo con un cartel en el que sí se critica duramente a las mezquitas, «porque viven de nuestras ayudas».
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