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«Temí por mi vida», afirma una chica que denunció a un joven por violación en San Sebastián

La Fiscalía solicitó siete años de prisión, en tanto que la acusación particular reclamó nueve

Diario Vasco, - JAVIER PEÑALBA | SAN SEBASTIÁN. , 12-05-2011

Una joven residente en Hendaia y que el año pasado denunció a un chico de origen magrebí por haberla violado en una pensión de San Sebastián mantuvo ayer los términos de la acusación en el transcurso del juicio que se celebró en la Audiencia de Gipuzkoa. La Fiscalía solicitó siete años de prisión, en tanto que el letrado de la acusación particular reclamó nueve años de cárcel. La defensa pidió la absolución.
Los hechos que fueron objeto del juicio ocurrieron el 1 de enero de 2009, cuando la chica, que en aquellas fechas tenía 18 años, llegó a la estación de Hendaia, donde le esperaba el procesado, de 21 años. Ambos se trasladaron en tren a San Sebastián y, tras tomar varias copas en dos establecimientos hosteleros de la ciudad, el imputado dijo a su acompañante que tenía un apartamento en la ciudad y que se lo quería enseñar.
El inculpado condujo a la chica hasta una pensión situada en la calle San Jerónimo y una vez en la habitación, le pidió que pasara la noche con él, a lo que la chica se opuso. Entonces, el hombre presuntamente le amenazó con el puño y le obligó a que le hiciera una felación. A continuación, le despojó de la ropa y la forzó sexualmente.
Seguidamente, el imputado se disculpó con la perjudicada, le pidió que no llorara. Tras ducharse, ambos cogieron un taxi que el encausado abandonó en Irun, mientras la chica continuó hasta Hendaia. La Fiscalía estimó que estos hechos eran constitutivos de un delito de violación con la atenuante de intoxicación por el consumo de alcohol por el que pidió siete años de cárcel y una indemnización de 3.000 euros.
Durante la vista, la mujer mantuvo ante el tribunal que fue víctima de la agresión. Manifestó que fue conducida a la pensión mediante un ardid. «Me dijo que tenía una sorpresa, que me iba a enseñar un apartamento que tenía», explicó.
La víctima relató que ella no tenía intención de mantener relaciones sexuales y que, dado lo avanzado de la hora, su preocupación no era otra que de la llegar a casa a las dos de la madrugada, límite que le habían impuesto en su domicilio. La mujer, entre sollozos, indicó asimismo que trató de resistirse a la agresión, si bien añadió que las amenazas del acusado hicieron que cediera. «Llegué a pensar que no salía con vida de allí. Se mostraba muy agresivo», manifestó la joven, quien precisó que el inculpado llegó a morderle en el pecho.
Compartieron taxi
La víctima reconoció que tras los hechos bajó a la calle y que posteriormente, en compañía del acusado, regresó en taxi a su casa. «Fui llorando durante todo el camino. Él se bajó en Irun y yo continué. Pagamos el taxi a medias». La mujer indicó que la noche de los hechos había bebido tres copas y que el acusado «tres o cuatro», si bien precisó que ambos eran conscientes de lo que hacían. El acusado, por su parte, mantuvo una versión diferente. Dijo que el motivo de que fueran a la habitación del hostal fue «porque ella se sentía mal». Añadió que estuvieron tumbados un rato en la cama, escucharon música de un mp3, se acariciaron y besaron, pero negó que hubiesen mantenido relaciones sexuales y mucho menos que la hubiera violado. Sí admitió, sin embargo, que el día anterior mantuvieron un contacto sexual casi pleno y que durante su estancia en la habitación del hostal discutieron. Reconoció que en los días posteriores al suceso, pidió disculpas a la chica a través de mensajes telefónicos.

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