El Gabinete Lazcoz dice que revocar la licencia para la mezquita sería «fascismo»

El Correo, BEATRIZ CORRAL, 11-05-2011

La polémica generada en torno a la apertura de una mezquita en la calle Martín Olave, en el barrio de Zaramaga, ha enturbiado más aún las ya de por sí tensas relaciones entre el PSE y el PP en el Ayuntamiento de Vitoria, y más en plena campaña electoral.

La promesa del ‘alcaldable’ popular, Javier Maroto, de paralizar la apertura del controvertido local tuvo ayer una contundente respuesta por parte del concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, en representación de todo el Gabinete Lazcoz. «Detenerlo o no dar licencia presumiendo que va a cumplir un delito es fascismo puro», acusó el edil socialista poniendo como ejemplo al Tribunal Constitucional «que ha dado muestras más que suficientes al respecto», en referencia a la reciente legalización de la coalición Bildu.

Alonso quiso dejar bien claro que Maroto «ha mentido» porque la concesión de una licencia está regulada «por ley y por el Plan General de Ordenación Urbana» y, como ya adelantara el alcalde el viernes, echar marcha atrás una vez concedida «es prevaricación; sólo un juez puede revocarla y para ello hay que demostrar que es ilegal, y no es el caso». El concejal de Urbanismo responsabilizó a Maroto de «mercadear de forma miserable con la mentira» y de «atizar y agitar el fantasma de la xenofobia». A su juicio, comportamientos como el del portavoz del PP «me hacen avergonzarme de sentarme en el pleno con quien demuestra esta catadura moral y estos principios».

Manifestación vecinal

Mucho más comedido se mostró poco después el propio Javier Maroto, quien en un acto electoral matizó que los populares estudiarán «a fondo» el expediente sobre el proyecto para analizar «si los vecinos están en lo cierto o no». Y es que, según aseguró el candidato a la Alcaldía, un grupo de ellos les había confiado que la licencia en cuestión «es para un uso social de carácter religioso, pero no para una mezquita o una iglesia o una entidad de ese tipo».

Y entre tanto rifirrafe, ¿qué opinan los afectados? Pues mantienen su malestar con el equipo de gobierno ya que, por ahora, – y en contra de lo que ayer anunció Juan Carlos Alonso – «nadie se ha reunido con nosotros para intentar llegar a un acuerdo». El problema de fondo, repiten, es «la estrechez de una calle cuya acera mide 2,45 metros de ancho y 80 de largo; si el local tiene un aforo para 100 personas habrá aglomeraciones».

Por este motivo, tienen previsto reunirse hoy con el Síndico para trasladarle sus opiniones y su deseo de que se reabra el plazo para presentar alegaciones. Además, continuarán con la recogida de firmas y mañana, al igual que el próximo día 19, se manifestarán a las ocho de la tarde en una marcha que partirá desde la calle Martín Olave, en la que está previsto ubicar la mezquita, y donde también concluirá.

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