La Casa Blanca reclama la ayuda de los ciudadanos para la reforma migratoria
El Correo, , 11-05-2011Barack Obama visitó ayer por primera vez la frontera de EE UU con México, dos años y medio después de llegar al poder y transcurrido un mes desde que inició su campaña por la reelección. Ha llegado de nuevo la hora de cortejar el voto hispano con la promesa incumplida por todos los mandatarios desde Ronald Reagan de aprobar una reforma migratoria. Consciente de que carece de apoyos políticos para sacarla adelante, el presidente pidió ayer a sus bases que le ayuden a impulsar el movimiento necesario.
«Yo voy a hacer mi parte para liderar un debate constructivo y cívico – prometió – pero necesito vuestra ayuda para impulsarlo. Necesitamos que Washington sepa que hay un verdadero movimiento de costa a costa en favor de la reforma migratoria».
Para motivar a las bases resucitó el famoso ‘Yes we can’ de su campaña. La multitud que le escuchaba en El Paso (Texas) lo coreó sin mucho entusiasmo. A nadie se le escapa que con el clima político que se vive en el país, con un Congreso dividido y concentrado en la lucha por los presupuestos y la deuda pública, será prácticamente imposible sacar adelante esa reforma.
Obama tampoco presentó ningún plan concreto sino apenas grandes líneas. «Primero, sabemos que el Gobierno tiene la responsabilidad de custodiar las fronteras. Segundo, hay que pasarle cuentas a los empresarios si explotan a los trabajadores indocumentados. Tercero, aquellos que están aquí ilegalmente tienen que admitir que han violado la ley, pagar sus impuestos, una multa, aprender inglés y someterse a una investigación delictiva y un largo proceso antes de alcanzar la legalización».
Un plan muy genérico
Un plan mucho más genérico que el de su antecesor, George W. Bush, que casi estuvo a punto de sacarlo adelante. Obama recordó que muchos de los legisladores que entonces le apoyaron han dado marcha atrás con la excusa de que el Gobierno no protege debidamente las fronteras. Para desarmarlos sostuvo que desde 2004 se ha doblado el número de agentes en la frontera hasta 20.000, lo que ha permitido reducir el número de detenciones en esa zona un 40%, así como las incautaciones de drogas un 31% y las de armas un 64%, aunque las deportaciones de criminales han crecido un tercio. «Y por mucho que perdure el mito de la violencia en la frontera sur, ciudades como El Paso y otras de la frontera están entre las más seguras», afirmó.
Para perpetuar el sueño americano defiende que EE UU «no está en el negocio de dividir familias» ni de «hacer pagar a los niños por los pecados de sus padres». Obama quiere poner a la sociedad por delante para impulsar lo que sabe que no puede llevar adelante políticamente y como ejemplo de que «Washington está muy por detrás que el resto de la sociedad en esto de la reforma migratoria». Y recurrió a un extraño aliado, el magnate de la comunicación Rupert Murdoch, propietario de Fox, «que como sabéis no lleva una pegatina de Obama en el coche, pero en esto está de acuerdo conmigo».
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