«Deberíamos destinar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo»

El Correo, SAIOA ECHEAZARRA, 11-05-2011

Los más necesitados centran el trabajo de Gabriel Lacalle, voluntario de la ONG Tierra de Hombres en Vitoria. Su compromiso consiste ahora en gestionar un proyecto sanitario con niños subsaharianos y latinoamericanos con afecciones que no pueden curar en su país. El colectivo trabaja por traerlos a una unidad de traumatología en la capital alavesa donde reciben el tratamiento. Después, regresan a sus hogares recuperados. En la antesala del 22 – M, Lacalle reivindica «más colaboración institucional. Nuestro proyecto conlleva gestiones complicadas con los gobiernos de los países de origen. Aunque se encargan el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Diputación, nos gustaría contar con el respaldo del Ayuntamiento para hacer más fiable la petición».

Y es que los países desde donde llegan los menores «ponen muchas pegas para dejarles viajar por desconfíanza. Por eso pedimos el aval de la Corporación». Lacalle, natural de la localidad riojana de Santo Domingo de la Calzada y residente en Vitoria, subraya que, en este campo, «toda la colaboración de los políticos es poca». Asimismo, aboga por «destinar el 0,7% del Producto Interior Bruto a la Ayuda Oficial al Desarrollo», porcentaje que este año se ha visto reducido por los recortes. «La administración debería dejarse de grandes proyectos y fomentar el ahorro». Por ejemplo, «podrían apagar parcialmente la iluminación urbana de madrugada». A su juicio, las instituciones despilfarran mucho dejando de lado iniciativas «más prioritarias». Para eso «no es necesario que la ciudad dé una millonada». Es más eficaz que Vitoria «encabece la lista de ciudades más solidarias con proyectos de cooperación al desarrollo, y sea una capital más abierta».

Aparte, el tema de la inmigración debería afrontarse «sin tantos prejuicios hacia el de fuera». Por ejemplo, el riojano se muestra a favor de que las mujeres – las que lo deseen – lleven velo islámico. «Es una seña de identidad y cada cual es libre de vestir como quiera. No nos debería producir aversión ver a una mujer que lleve esa prenda». Sobre los extranjeros que cada vez abundan más por las calles de Vitoria, Lacalle defiende que formen parte de la ciudadanía igual que el resto, pero no de la manera que lo fomentan las instituciones. «No hay que integrarlos a la fuerza. Deben dejarles que lo hagan a su manera», incide.

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