Igor Filibi Profesor de Relaciones Internacionales de la UPV/EHU
"Necesitamos una verdadera federación europea"
Deia, , 10-05-2011Bilbao. A finales del pasado agosto el gobierno francés anunció varias medidas contra los inmigrantes, en las cuales se incluía la deportación de gitanos. Ante esto, Vivianne Reding, vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, se manifestó en contra y fue duramente atacada por el gobierno francés. Con ello, Igor Filibi decidió profundizar sobre la deportación promovida por Francia e indagó en los síntomas de la crisis que sufre Europa en su artículo premiado, publicado en DEIA el 30 de septiembre de 2010 y titulado En defensa de Europa.
¿Supone su artículo una reacción ante una situación injusta?
Fue un escándalo, una vergüenza. Cientos de personas fueron deportadas sin juicio ni orden judicial. Solo por ser gitanos. Me sentí avergonzado de ser europeo. El artículo lo escribí al ver que pasaban los días y nadie decía nada. Eché de menos a los grandes intelectuales mostrándose firmes. Como eso no sucedió, fue el momento de los pequeños. Estaba indignado. Realmente aún lo estoy. Son actitudes y hechos muy graves.
Se solidariza además con la comisaria europea Vivianne Reding, que fue casi unánimemente vapuleada.
Fue vergonzoso lo que se hizo con ella. Se le acusó de histérica, de querer protagonismo, e incluso se metieron en su vida privada. Me pregunto si se habría reaccionado del mismo modo de haber sido un hombre. En cualquier caso, lo importante es que ella tenía razón y los presidentes y ministros, no. Por eso le he dedicado el premio a esta mujer valerosa y consecuente.
¿Hay verdades impronunciables?
No, es más grave que eso. Claro que se pueden decir… mientras se esté seguro de que nadie hará nada. Pero en cuanto la gente comience a escuchar lo que no debe y a pensar por sí misma, ahí sí que comienzan los problemas y el poder actúa con frialdad y eficacia.
¿Qué ha sido de “los franceses que estaban hartos del Rey Sol”?
Pues que ahora están hartos de un personaje que juega a ser Rey Sol mientras intenta parecer un libertario, un salvador del pueblo. El problema es que una mayoría de los ciudadanos franceses siguen apoyándole. Lo mismo sucede en Italia.
¿Qué opinión le merece la actual ascensión de la extrema derecha?
Es algo preocupante y no ha comenzado ahora. Es tan viejo como la Modernidad. Es su otra cara. Hay una cara amable, grandiosa, de derechos, de libertades, de progreso. Pero no nos gusta mirar la otra cara de la misma moneda: intolerancia, xenofobia, colonialismo, afán de dominación, usar las personas como medios y no como fines, etc.
¿Cómo hay que responder? ¿Y quién debe hacerlo?
Es difícil porque no hay una receta. Nadie nos salvará si nosotros no hacemos nuestros deberes. El cambio empieza en cada uno, en dejar de mirar con miedo o asco al inmigrante. También los medios tienen un papel, y los partidos, y las instituciones, y la universidad. Todos. Pero sobre todo, la memoria histórica. Los vascos somos un pueblo emigrante, también el español. Solo con recordar las muchas veces que hemos tenido que salir fuera a ganarnos la vida, a nuestros familiares de la diáspora, cómo nos trataron en otras tierras… eso ya sería un buen comienzo.
¿Qué opina de la reacción de países como Francia e Italia al éxodo masivo de personas huyendo de los conflictos en el norte de África?
De nuevo, una vergüenza. Hay una tendencia preocupante en Europa. La integración europea surgió para evitar que siguiéramos considerándonos distintos y que dejásemos de matarnos entre nosotros.
¿Qué le parece el papel que está desempeñando Europa en las crisis de los países musulmanes?
Poco, tarde y mal. La Unión Europea, que por fin tiene en sus manos algunos instrumentos para poder actuar en la política exterior, al carecer de un discurso único y consensuado en los temas claves, no es capaz de actuar de forma efectiva y coherente. Hay que profundizar más en la integración. Necesitamos una verdadera federación europea. El objetivo de la integración era crear una federación europea. Hoy ningún político lo dice.
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