La vivienda, un derecho irrenunciable
El País, , 09-05-2011durante el año 2010, Càritas atendió a más de 50.000 personas. Y entre las ayudas más pedidas estaba el del pago de gastos relacionados con la vivienda. Pero no para hacer frente a un alquiler de una vivienda propia, dado que en la mayoría de los casos se trataba de pisos compartidos o situaciones de realquiler. En el 2011, los datos muestran que la situación empeora. ¡Por lo tanto, hablemos de ayudas para tener un techo aunque no sea para tener un hogar! Càritas hace años que alerta del problema de la infravivienda, que afecta a la mayor parte de familias que atiende. Comprobamos, día a día, el número creciente de personas que no pueden acceder en una vivienda digna y asequible. En algún territorio, Càritas está observando cómo empieza a rebrotar el chabolismo, y eso sucede precisamente en un escenario marcado por un adelgazamiento del Estado de bienestar. La dinámica de las últimas décadas, en las que la construcción ha sido uno de los puntales básicos de la economía, ha propiciado una situación paradójica: presenciamos atónitos la existencia de un gran número de viviendas vacías en todo Catalunya, promociones inacabadas y que se han entregado a las entidades financieras, viviendas de protección oficial pendientes de asignar… Y el año pasado, cerca de 40.000 familias catalanas perdieron su casa en ejecuciones hipotecarias.
Ante esta realidad, no nos cansaremos de decir que disponer de vivienda es un derecho fundamental que, si no se cumple, priva a la persona de su desarrollo humano y profesional. No es posible la cohesión social y económica mientras una parte de la población no tenga acceso a este derecho. Por eso, hace falta un posicionamiento político de conjunto, coordinado y crítico con las políticas que se han hecho hasta ahora, que permita modificar y realizar cambios profundos en las políticas de vivienda, económicas y sociales para garantizar el bienestar de nuestra sociedad y la del futuro.
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