Zaramaga se moviliza contra una mezquita

El Correo, FRANCISCO GÓNGORA, 06-05-2011

Los vecinos de la calle Martín Olave de Zaramaga han comenzado a movilizarse para evitar la apertura de una mezquita con capacidad para 98 personas en una lonja situada en los bajos del número 4 de esta arteria. En principio han iniciado una recogida de firmas y se van a manifestar frente al local en próximas fechas «para informar a todos los residentes, porque el proceso se ha llevado a cabo en silencio. Creemos que el Ayuntamiento ha tratado de ocultarlo para evitar el rechazo», declaró una de las afectadas a EL CORREO.

Existe una resolución firmada por el concejal de Ordenación del Territorio y Vivienda, Juan Carlos Alonso, por la que se concede la licencia de obras para «acondicionar

local para centro cultural religioso» con fecha de 7 de marzo. El documento establece además una serie de condiciones que deben cumplir los promotores para garantizar la seguridad y la salubridad de las fincas colindantes. La licencia se otorga una vez que el expediente ha seguido el procedimiento legalmente establecido, y que se han emitido los informes favorables que son preceptivos. Incluso se señala que no ha habido alegaciones.

Precisamente, el centenar de vecinos de los portales de la calle Martín Olave se queja de que no han tenido la oportunidad de presentar argumentos contrarios a la concesión de la licencia. «Ha venido la concejala Marian Gutiérrez a explicar cómo estaba la situación, pero daba por hecho que todo se había realizado legalmente. Pero nosotros creemos que esa mezquita no puede abrirse en una calle tan estrecha. No reúne condiciones para aglomeraciones. Vamos a tener que soportar mucho ruido. No estamos en contra de los centros religiosos musulmanes, pero creemos que deben abrirse en otros lugares, no en una lonja de nuestra calle», añadió Begoña, otra de las vecinas. Los afectados recuerdan que en 2010 el Ayuntamiento rechazó un proyecto para levantar un templo islámico para 400 fieles en la calle Pamplona de Lakuabizkarra.

Alarma y miedo

Los residentes confiesan estar «alarmados y asustados de lo que puede venir a esta calle», y ponen como ejemplo que en la zona hubo un bar regentado por personas magrebíes, que «fue precintado».

Precisamente, el rechazo por la apertura de la mezquita ha hecho que los residentes se reúnan con asociaciones vecinales y grupos políticos ante los que muestran su enfado por la licencia concedida. «Vamos a recoger firmas y hacer todo el ruido que podamos en la campaña electoral para que se paralice la apertura del centro religioso», añadieron.

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