El campo mantiene el liderazgo de las exportaciones murcianas

La Verdad, JUAN CARLOS HERNÁNDEZ, 02-05-2011

El pimiento de invernadero es la mayor fuente de riqueza del Campo de Cartagena, cuya población no ha dejado de crecer gracias a la actividad agraria. :: LA VERDAD

Volver al campo murciano se ha convertido en una seria opción para huir del desempleo. El sector agroalimentario se mantiene como motor de la economía murciana, tras haber remontado el peor periodo de su historia durante la campaña 2008/2009. El año pasado lideró las exportaciones – el 60% del total – y su peso sobre el Producto Interior Bruto (PIB) regional creció hasta el 4,87%, el doble de la media nacional (2,46%), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. Un año antes, ese porcentaje sobre el PIB regional era del 4,65%.

Tal crecimiento va a contracorriente del resto del país, donde el progresivo desmantelamiento de las ayudas comunitarias, que culminará en 2014, está reduciendo de forma acelerada la actividad agropecuaria; sobre todo, en el centro de España.

El dinamismo del mundo rural en la Región tiene un reflejo claro en el mercado de trabajo: 65.585 personas trabajaron durante el año pasado en fincas, granjas y almacenes de envasado, un 5,8% más que en 2008, cuando la crisis comenzaba a hinchar las listas del paro. Y eso sólo en lo que se refiere a los jornaleros y trabajadoras de almacén dadas de alta en el régimen especial agrario de la Seguridad Social (Reass).

A ello hay que sumar a los propios agricultores y ganaderos (más de 20.000, de los que más de la mitad ejercen su actividad a tiempo principal), las plantillas de las empresas conserveras, que suman más de 10.000 trabajadoras, y a los 6.500 transportistas que conducen camiones frigoríficos, así como a varios cientos de agentes comerciales de empresas y cooperativas. Y sin olvidar a los miles de murcianos que trabajan en empresas proveedoras de semillas, plantones, piensos, fertilizantes, fitosanitarios, aperos de labranza, envases y carburantes.

Las patronales agrarias Proexport (hortalizas) y Apoexpa (frutas), así como la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam), destacan que las empresas agroalimentarias – especialmente las hortofrutícolas – están sosteniendo la economía regional en cuanto a absorción de parados procedentes de otros sectores (construcción y hostelería); sobre todo, inmigrantes. A este respecto, siete de cada diez trabajadores del campo son extranjeros (el 54% son marroquíes y el 29%, ecuatorianos), mientras que la media española es de tres de cada diez. De hecho, Murcia cuenta con el 17% de los inmigrantes empleados en la agricultura española. Ello ha evitado, por el momento, un éxodo masivo por parte de este colectivo en los pueblos de la Región.

Con todo, cada vez son más los murcianos que se ofrecen a trabajar como temporeros durante las campañas de recolección, como resalta Fecoam. Así, en la pasada campaña, algunas cooperativas llegaron a cubrir sus necesidades de mano de obra con los vecinos más próximos a las instalaciones, algo que era impensable hace apenas cuatros años.

Igualmente ha crecido el número de alumnos que acuden a los centros de formación y experiencias agrarias (Cifeas) de Molina de Segura, Torre Pacheco, Lorca y Jumilla, donde se forman las futuras generaciones de agricultores y ganaderos, y donde se reciclan a parados que desean probar suerte en empresas agroalimentarias.

La Consejería de Agricultura y Agua prevé incrementar la oferta de cursos en dichos centros, puesto que considera que la tecnificación del sector «exige una cualificación de la que carece la mano de obra que se está incorporando a esta actividad como consecuencia de la difícil situación económica».

Para aquellos que dominan tareas administrativas o comerciales, el conocimiento de idiomas (sobre todo, alemán y cualquier lengua eslava) es garantía de trabajo asegurado en las oficinas de empresas y cooperativas agrarias. Ello obedece a que las exportaciones del sector agroalimentario mantienen el liderazgo del comercio exterior regional.

En este sentido, la Dirección General de Industrias y Asociacionismo Agrario subraya que, de los 4.963 millones de euros que facturó Murcia con las exportaciones, 2.835 millones correspondieron a la venta de frutas, cítricos, hortalizas, conservas y zumos, con un crecimiento de 257 millones con respecto al 2009 (un 13% más).

Cuotas de mercado

Pese a la fuerte competencia exterior (sobre todo, de Marruecos, Turquía y Grecia), los exportadores murcianos no solo mantienen sus carteras de clientes en los mercados tradicionales (Reino Unido, Alemania, Francia e Italia), sino que el año pasado lograron sustanciosos contratos con países centroeuropeos, como Chequia, Polonia, Austria y Hungría, además de ampliar sus cuotas de mercado en Rusia y los países bálticos y nórdicos.

Por productos, destacan las hortalizas que, con 965 millones facturados en 2010, lideran la clasificación; siguen en importancia las frutas, con 710 millones, y el vino, con 100 millones.

Respecto a estas cifras, la Consejería de Agricultura y Agua resalta que la Murcia aporta el 20% de las frutas, cítricos y hortalizas que exporta el país (con sólo el 3,4% del volumen de agua que consume el regadío nacional). Cabe recordar que España es líder en el mercado internacional de estos productos, con una cuota del 9%; por encima de Estados Unidos (7%) y Holanda (6%).

La rentabilidad de la agricultura murciana también se refleja en que únicamente recibe el 7% de las ayudas agrarias europeas que van a parar al país.

De la capacidad de adaptación de la producción hortofrutícola regional a la crisis da fe el hecho de que en la anterior campaña obtuviera unos beneficios por valor de 130,2 millones de euros. Una cifra alentadora si se tiene en cuenta que la campaña anterior – la más ruinosa de la historia murciana – infligió pérdidas que ascendieron a 157 millones.

No obstante, la ganadería, que parecía remontar la crisis hasta el pasado verano, vuelve a entrar en una fase de incertidumbre a raíz del encarecimiento de los piensos (causado a su vez por la desastrosa cosecha de cereales que padeció Rusia), lo que puede dar pie a un mayor proceso de concentración de granjas.

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