La Ertzaintza desarticula una red internacional de tráfico de cocaína

La Policía vasca detiene a ocho personas y se incauta de más de 40 kilos de droga

Deia, Shaila P. Rodríguez, 28-04-2011

Bilbao. Cocaína en pasta, en roca, en polvo o líquida. Droga camuflada en envases de ketchup, mostaza, cacao en crema, escondida en botes de crema hidratante o impregnada en prendas de vestir, esta era la táctica empleada por el clan de la Chata para introducir su mercancía en el Estado. Se trata de una red de narcotraficantes a nivel internacional que ha sido desarticulada por la unidad antidroga de la Er – tzaintza. Durante la operación desarrollada en Donostia, Madrid y Guadalajara se han incautado 40 kilos de cocaína y se ha detenido a ocho presuntos traficantes de nacionalidad peruana y colombiana. Entre ellos, la Chata, una mujer de 61 años, identificada como la líder de la banda y responsable de la planificación de los envíos de grandes cantidades de cocaína desde Perú hasta Madrid, Donostia y Holanda a través del aeropuerto de Barajas.

Los agentes del operativo especial activado por la Ertzaintza bajo el nombre de Caleño, en colaboración con la Guardia Civil, llevaron a cabo el registro de seis chalés en Madrid y Guadalajara y varios pisos en el barrio donostiarra de Gross. Además, incautaron más de 40 kilos de cocaína con el 98% de pureza, así como varias pistolas, pesos de precisión, móviles, ordenadores portátiles, pasaportes y 28.000 euros en metálico. El valor de la droga en el mercado es de 1,5 millones de euros.

LA investigación El operativo final se activó el pasado martes 19 de marzo, en colaboración con miembros de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Madrid y Guadalajara, coincidiendo con la llegada a Barajas de un ciudadano peruano a quien se le incautaron 9 kilos de cocaína de gran pureza disimuladas entre productos de alimentación y de aseo en su maleta. “La forma de entrega de la droga es lo más curioso”, reconocía uno de los agentes de la unidad antidroga de la Er – tzaintza. Las indagaciones condujeron hasta un grupo de presuntos narcotraficantes afincados en las provincias de Madrid y Guadalajara, quienes al parecer organizaban la llegada a España de individuos o mulas, con maletas cargadas de cocaína camuflada mediante un ingenioso sistema. “Pegaban en el fondo de los botes una bolsa con la cocaína y un tubo impedía que se moviera. Después llenaban el envase con tomate o crema, lo que evitaba ver la droga en un posible registro”, explicaba el agente.

Entre los inmuebles desmantelados se encuentra un laboratorio, situado en San Fernando de Henares, donde se hallaron más de 20 kilos de cocaína, en pasta, en polvo y en estado líquido. La banda desviaba mensualmente más de 300.000 euros a Sudamérica para comprar cocaína que introducían mediante familiares y allegados.

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