Francia destierra «los símbolos de la opresión»

Entra en vigor la norma que prohíbe el velo integral en los espacios públicos

El Mundo, JUAN MANUEL BELLVER, 11-04-2011

«Queridos hermanos y hermanas musulmanes, sed valientes y firmes para desafiar la prohibición del niqab este fin de semana. El islam ha venido para dominar el mundo, incluida Francia». Éste era el mensaje difundido el pasado viernes por Cadut, un colectivo de musulmanes fundamentalistas que trató de montar una manifestación no autorizada en París contra la entrada en vigor de la ley sobre el velo islámico. Resultado: 59 personas detenidas en la Place de la Nation y luego puestas en libertad tras hacerle la correspondiente ficha policial.

Entre los manifestantes había 19 mujeres cubiertas de los pies a la cabeza y una mayoría de hombres jóvenes barbudos, vestidos con túnicas, según AFP. Los organizadores habían hecho un llamamiento para que la gente acudiera a la capital francesa y se uniera a líderes de las asociaciones radicales extranjeras Sharia4Belgium e Islam4UK. Anjem Choudary, miembro destacado de esta última, fue interceptado en un control antes de llegar a París y enviado de vuelta al Reino Unido.

En este clima de crispación entra en vigor hoy lunes la ley del velo integral, refrendada en octubre por el pleno del Senado francés con un solo voto en contra, y que prohíbe que las mujeres luzcan el burka afgano o el niqab árabe en espacios públicos del Hexágono. Esto es: cines, teatros, servicios públicos, restaurantes, estaciones de trenes, transportes colectivos, escuelas, establecimientos de salud, museos, bibliotecas, estadios y salas de deportes. Aquéllas que, desafiando la norma, sigan ocultando su rostro se exponen a pagar multas de hasta 150 euros y a ser obligadas a asistir a cursos de educación ciudadana.

En cuanto a los hombres, padres, hermanos o maridos, que obliguen a los miembros femeninos de la familia a portar el velo integral, se arriesgan a recibir sanciones de 30.000 euros y a penas de prisión de hasta 12 meses. Penas que, por cierto, pueden multiplicarse por dos si la imposición del velo atañe a mujeres menores de edad, según advierte una reciente circular firmada por el ministro del Interior, Claude Guéant.

Para el Gobierno que preside Nicolas Sarkozy, el burka o el niqab son «símbolos de opresión» y violan principios como la igualdad entre el hombre y la mujer. Además, atentan contra el llamado pacto republicano sobre la libertad de conciencia y la neutralidad del Estado en materia de convicciones espirituales y filosóficas, que data de 1905 (año de la proclamación de la separación de la iglesia y del Estado), y que ha motivado en los últimos días un polémico debate sobre laicismo, promovido por el partido gubernamental UMP.

Francia es el país con más musulmanes de Europa (entre cinco y seis millones), además de un Estado pionero en cuanto a la elaboración de esta ley, de la cual existe una norma similar en Italia, que prohíbe ocultar el rostro. Sin embargo, la ley no está siendo bien aceptada por algunas minorías y el asunto traerá cola, ya que algunos juristas lo ven como una violación del derecho personal y Amnistía Internacional se ha pronunciado en contra.

Para Samir Khalil, jesuita egipcio y experto islamólogo de la Universidad San José, de Beirut, no se trata de un ataque a la religión islámica sino de un intento de conciliar la fe y la ciudadanía europea. «Ni el Corán ni la sunna, la tradición islámica, contienen la más mínima mención a este tema»», explica en un informe publicado por Asia News. «El velo integral se venía usando sólo en Arabia y en Afganistán. Sin embargo, ha sido adoptado por los salafistas y otros radicales que predican el retorno a la tradición cultural de la Arabia del siglo VII. Con el burka, reivindican ser los únicos verdaderos musulmanes».

Actualmente, sólo 2.000 mujeres llevan el velo integral en el Hexágono, según datos que maneja el Ministerio del Interior, pero, «si no se hace nada, el problema se multiplicará», apunta Khalil.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)