Escepticismo y confusión entre los emigrantes
Alta participación entre los peruanos residentes en España, pese a que algunos no pudieron ejercer su derecho al voto
El Mundo, , 11-04-2011«¡Vote por la democracia! ¡No al comunismo!». Gritos como éste, que se podían escuchar ayer en las cercanías del recinto ferial de Ifema, ofrecían un claro ambiente de campaña electoral. En las marquesinas de las paradas de autobús e incluso en el suelo estaban pegados carteles de los candidatos a las elecciones peruanas.
Varios hombres cargaban con panfletos de distintas opciones y, a viva voz, animaban a sus conciudadanos del país andino a participar en los comicios. Pero los que acudían a las urnas en Madrid no parecían tan ufanos. Sus caras reflejaban cansancio y, los pocos que conversaban, lo hacían con discreción. Todos los contrastes de Perú estaban representados: familias de clase media, trabajadores humildes, grupos de religiosas, jóvenes de aspecto formal y, otros, más desenfadado. Estaban unidos para decidir el futuro de su patria, a pesar de vivir a miles de kilómetros del país latinoamericano.
España fue un escenario clave para los candidatos. Un total de 123.931 peruanos residentes en nuestro país fueron convocados a las mesas electorales. Muchos de los electores reconocieron a este periódico que, para ellos, resulta muy complicado decidir el sentido de su voto. «Es difícil. Aunque una intenta seguir la actualidad de Perú, no es lo mismo», comentaba una peruana que salía del recinto electoral. A pesar de las dificultades, esta emigrante mantiene la esperanza de «un gran cambio» que haga de Perú un país más desarrollado: «Desde España se ve muy claro, porque la España de ahora me recuerda al Perú de hace unos años, camina hacia atrás. Se dirige al comunismo».
Pero no todo es optimismo con respecto al desenlace de las elecciones. «He visto el mundo y he visto mi país. A mí que nadie me venga a decir que ahora sí habrá un cambio. Siempre es lo mismo», se lamentaba ayer un votante, que también se quejaba de que la ley peruana le obligue a pasar por las urnas. «No se entiende, estamos ya muy avanzados como para que nos obliguen a nada».
Sin embargo, en las mesas electorales no estaban muy de acuerdo sobre si esta imposición sigue existiendo. «Es cierto que es obligatorio votar, pero ya no te ponen multa, como hacían antes», comentó uno de los jefes de mesa. Una compañera de puesto aclaró: «Era obligatorio sólo en Perú, los que vivimos fuera no tenemos multa». Después de mirarla, no muy convencido, el jefe se mostraba tajante: «Hay mucha confusión. Pero de lo que no tengo duda es que a los de las mesas sí nos ponen multa, aunque vivamos aquí».
Pese a esas dudas y a que algunos denunciaron que no pudieron ejercer su derecho al voto, las elecciones estuvieron marcadas por una alta participación, que en Barcelona llegó al 64%, informa Efe. En la capital las votaciones reunieron a más personas que los comicios anteriores, aseguró el cónsul general de Perú, Fernando Isasi, que reconocío «problemas logísticos en la organización». Sin embargo, afirmó que quienes denunciaban que unas 10.000 personas no encontraron su nombre en los listados estaban «exagerando».
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