Culturas amigas

Cientos de ourensanos participaron este domingo en la fiesta de la Independencia de Senegal, un encuentro que se ha convertido ya en una tradición

ABC, I. B., 04-04-2011

La Plaza Mayor de Ourense acogió este fin de semana la celebración de la «Fiesta Nacional de Senegal» con actividades organizadas por la Asociación de Inmigrantes Senegaleses de Ourense, con la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad.

Los ciento noventa ourensanos de Senegal prescindieron en esta ocasión del espacio habitual en el que venían desenvolviendo esta actividad en los últimos años, ubicada en la casa de la Juventud, y optaron por salir a la calle. Sin embargo, las fallidas previsiones metereológicas acabaron encerrando la fiesta en una carpa en la Plaza Mayor, circunstancia que restó vistosidad y también concurrencia al evento.

Ibrahima Diouf, presidente de la Asociación AISO señaló en declaraciones a este periódico que la celebración de este fin de semana fue además de una fiesta «grande», una ocasión para «comulgar con los ourensanos a fin de favorecer la integración, la convivencia y la cohesión social», especialmente en una época caracterizada por la crisis en la que ourensanos e inmigrantes «afrontamos juntos la misma situación aunque vivimos el problema por partida doble, como los españoles y también como senegaleses» .

Ello se debe a que hay muchas familias en el país africano que dependen de lo que ellos les envían desde aquí y en este momento «todos lo estamos pasando muy mal», apuntó, si bien, insistió, «de la crisis tenemos que salir todos juntos». En cuanto a la celebración del fin de semana, Ibrahima agradeció la participación de los ourensanos «que vinieron a compartir la celebración de la independencia de nuestro país». Ourense, dijo, «es nuestra ciudad de acogida y nos sentimos muy contentos de compartir con los ourensanos nuestra cultura y nuestra manera de vivir». Diouf, sabe que en Ourense «la gente nos quiere cada vez más» y se expresó optimista a la hora de pensar en el futuro. «Queremos colaborar en el desarrollo de la ciudad» concluyó.

En la celebración que tuvo lugar dos días antes de la oficial, los inmigrantes senegaleses ofrecieron a los ourensanos varios platos típicos de su país y además pusieron artesanía a la venta con el objetivo de recaudar fondos para la Asociación que les representa en la ciudad (AISO).

Se echaron en falta actividades complementarias que diesen a conocer un poco más la cultura senegalesa (la situación económica manda) pero, en todo caso, la gastronomía, la música y el baile de este país mezclados con los temas más actuales ambientaron una jornada que, aunque de cielos grises, resultó de lo más colorida y alegre. Para el año que viene se prometen actuaciones de un grupo senegalés en directo, proyecciones cinematográficas, charlas sobre cultura y turismo y exposiciones entre otras actividades.
Quiénes y cómo son

Hoy es el día oficial para la conmemoración de la fecha en que Francia firmó el acuerdo de transferencia de poder (el 4 de abril de 1960) si bien la independencia de Senegal —confederada con Sudán Francés ahora denominado Mali— fue proclamada, más tarde, el 20 de junio de 1960.

La República de Senegal tiene en Dakar su capital y su religión mayoritaria es la musulmana mezclada con la religión tradicional africana. A ello vinculan sus tradiciones, eventos, ritos y ceremonias. Socialmente pasaron de la poligamia a la monogamia de forma progresiva si bien sigue habiendo hombres que conviven con varias mujeres para demostrar en su ámbito más poder o riqueza. Su lengua oficial es el francés pero la multiplicidad de etnias existentes en este afable país lo deja en minoría frente a los wolof, poular, serer, jola y mandingos.

En la proximidad de Dakar se halla la isla de Goree desde donde fueron enviados entre los siglos XVI y XIX millones de hombres, mujeres y niños al otro lado del océano. Allí fueron vendidos y la esclavitud condenó su destino y marcó sus vidas. Pese a ello su carácter alegre y solidario ha conseguido limar el dolor que este pueblo ha llevado en su corazón durante muchos años.

Es una historia cruel difícilmente superable y que inevitablemente marcó a una nación, en la que su principal etnia, los Wolof, a día de hoy, juega un papel fundamental en el comercio y la importación y exportación de productos.

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