Urola Garaia

El harrijasotzaile de Rumanía

El rumano Gheorghe Bucurici trabaja de leñador en Legazpi y levanta piedras en la romería de Lakiola

Diario de noticias de Gipuzkoa, , 04-04-2011

SEGÚN un estudio hecho público esta semana, los vascos somos cada vez menos tolerantes con los inmigrantes y tendemos a culparles de algunos de nuestros males. Afortunadamente, hay también mucha gente que aporta su granito de arena a favor de la integración de los extranjeros y la buena convivencia. Uno de esos ejemplos lo encontramos en Legazpi. Los protagonistas son el rumano Gheorghe Bucurici y el legazpiarra Elías Zabaleta.

Este último trabaja limpiando bosques, pero cada vez hay menos vascos dispuestos a dedicarse a esta labor tan dura y tenía problemas para encontrar trabajadores. Supo que en una región del norte de Rumanía se trabaja mucho en el monte e incluso hay una escuela para formar a los jóvenes en esta actividad y se dirigió allí. Su primer contacto fue con intermediarios, que le pedían quedarse con un porcentaje del sueldo. Se negó a ello y, a través de un amigo, consiguió contactar con varios leñadores.

Desde hace ya cinco años Zabaleta trabaja con rumanos. Uno de ellos es Gheorghe Bucurici, de 26 años. Siempre ha trabajado en actividades madereras, desde los 17 años: en el monte y en una serrería. El joven y su patrón han hecho buenas migas y Zabaleta le llama todos los años para venir a trabajar.

Bucurici se ha integrado bien en Legazpi e incluso participa en algunas actividades que se organizan en el pueblo. Viendo su corpulencia, en 2009 le ofrecieron participar en el desafío de deporte rural que suele tener lugar en la romería de Lakiola y él aceptó encantado. En octubre del año pasado se quemó el caserío de la familia Zabaleta y Bucurici también participó en el festival benéfico que tuvo lugar en diciembre.

Dice estar a gusto en Legazpi. “Suelo pasar varios meses aquí, dejando a mi mujer e hijo en Rumanía. Vuelvo en julio para las labores del caserío y en invierno para celebrar la Navidad. Allí también tenemos deportes rurales y cuando me propusieron levantar piedras y cortar troncos no me lo pensé dos veces. De Euskadi también me gustan las sociedades”. Está claro que la distancia entre los mundos rurales de Euskadi y Rumanía es menor de la que aparece en los mapas.

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