Lecciones de ética

El Correo, ALEJANDRO PRIETO. GIJÓN, 01-04-2011

«Todo va a parar a gitanos, inmigrantes y drogadictos: trabajo, becas para el comedor, pisos, ayudas…, y los demás tenemos que pagar impuestos y callar». Al oír esto, la chica que atendía la frutería echó una discreta mirada a su alrededor, se dirigió a la clienta que había expresado tal opinión y, haciendo uso de la confianza que se dejaba entrever, la invitó a bajar la voz y a reflexionar un poco más antes de efectuar comentarios de esta índole, pues consideraba que, además de no ajustarse a la realidad, eran desacertados por juzgar indiscriminadamente a colectivos enteros. Dándole un giro al tema la aludida indica que ella también se lo tenía bien montado, ya que cada cierto tiempo cogía la baja laboral y así aprovechaba para trabajar los fines de semana en un restaurante, con lo cual disfrutaba de más tiempo libre y ganaba más dinero. Asombroso y lamentable, porque forma parte de nuestro panorama social y así nos luce el pelo.

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