Sarkozy retrocede, Le Pen avanza
La Vanguardia, , 29-03-2011NICOLAS Sarkozy, presidente de la República Francesa, no ha salido bien parado de las elecciones cantonales celebradas el pasado domingo. La formación de centroderecha que lidera – la Unión por un Movimiento Popular (UMP)-se situó en segundo lugar, por detrás del Partido Socialista encabezado por Martine Aubry, y con el aliento de Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional, en el cogote. A trece meses de las elecciones presidenciales, el horizonte de Sarkozy como candidato a la reelección no está despejado, máxime cuando algunos sondeos apuntan a que la dirigente ultraderechista podría superarle, si los comicios se celebraran ahora, en la primera vuelta.
Un año en política puede ser una eternidad, por lo que resultaría precipitado enterrar políticamente a Sarkozy. Pero el presidente ha sufrido un varapalo del que no le ha salvado ni su intervencionismo en Libia, después de los fiascos diplomáticos franceses en las revueltas populares en Túnez y Egipto, en los que la imagen de Francia no salió precisamente bien parada.
Sarkozy, por todo esto, tiene un problema. Pero no es el único. Los socialistas tienen motivos para celebrar su victoria. Pero tampoco tienen un horizonte despejado. Los socialistas se aprestan a librar una batalla interna imprevisible que puede dañar la cohesión del grupo. Aubry, su primera secretaria, y Dominique Strauss-Kahn, que pisa fuerte, aún no han presentado su candidatura a la presidencia, pero ya se sabe que no serán los únicos en dar el paso. François Hollande, ex primer secretario del PS, había condicionado su candidatura a vencer el domingo en su departamento, y lo hizo, por lo que se presentará. Y Ségolène Royal, ex candidata presidencial derrotada por Sarkozy en el 2007, ya ha anunciado su candidatura. Es decir, los socialistas tienen un camino difícil por delante.
Quien sí puede celebrar los resultados por todo lo alto es Marine Le Pen. El Frente Nacional, con un 11% de los votos, se situó en tercera posición, pero se ha instalado confortablemente en el escenario político francés a sólo trece meses de los comicios presidenciales. Y esto es así porque el resultado que ha obtenido es engañoso: al tratarse de una segunda vuelta, el grupo sólo se presentó en uno de cada cuatro cantones en juego. Es decir, su proyección de voto en toda Francia debe ser mucho más amplia. El ascenso de la ultraderecha es preocupante, pero no deja de aumentar, entre otras cosas porque se beneficia de la abstención récord (55,1%) con el que los franceses pusieron de manifiesto el domingo el hartazgo que sienten de sus políticos.
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