Sepultada la asesinada en EE.UU.

El Universo, 28-03-2011

Diez días después de haber sido asesinada por su cónyuge, el miércoles pasado llegaron al Ecuador los restos de Erlendy Lourdes Flores Villacís, quien falleció tras ser atacada por Flavio Godoy (también ecuatoriano), con el que residía en Nueva York hace una década y quien no aceptó que ella lo abandonara tras una fuerte discusión, por lo cual decidió inyectarle ácido sulfúrico, que luego él bebió, por lo que también murió.

Cerca de las 07:00 del día indicado, los restos de Flores arribaron hasta la vivienda de sus padres en la parroquia Colorado de Montecristi, en donde nació hace más de 35 años y de la que se fue cuando tenía 13. Entre sus parientes todo era pesar, pues no creían que la mujer que el año anterior vino a disfrutar de las festividades de San Pedro y San Pablo haya regresado en una caja mortuoria.

Los familiares que llegaron con el féretro se opusieron a que los medios de comunicación obtuvieran gráficas y se negaron a indicar a qué hora iban a ser sepultados sus restos. “Hay que entenderlos, ellos están dolidos, el trámite de repatriación del cuerpo fue tortuoso, pues también debieron definir la situación del hijo de los fallecidos. Allá (en EE.UU.) las leyes son estrictas para resolver el tema de los huérfanos”, relató un vecino que no quiso identificarse por temor a una discusión con los Flores Villacís.

El incidente que causó la muerte a la manabita ocurrió la noche del pasado 15 de marzo, en un departamento del Bronx, en Nueva York, en el instante en que ella se disponía a retirar sus pertenencias del lugar que compartía con su conviviente, luego de que un día antes había tenido una discusión irreconciliable con él ¬de origen cuencano¬, por lo cual tenía decidido abandonarlo.

Pero, de acuerdo con la versión de sus familiares, antes de irse definitivamente del departamento, su cónyuge le inyectó en los glúteos el ácido sulfúrico que le hizo efecto horas después, ya que murió la madrugada del martes 16 de marzo.

Erlendy Flores era la segunda de cuatro hermanos procreados por Rodulfo Flores Alonzo e Italia Villacís Castro, quienes llegaron con sus otros tres hijos a Montecristi a darle el último adiós a la mujer que laboraba en una escuela de Nueva York.

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