Turbulencias en el mundo árabe La presión inmigratoria
La ´invasión´ de Lampedusa se amplía a barcazas libias
Un bebé nació en alta mar y fue rescatado en helicóptero
La Vanguardia, , 28-03-2011El nacimiento de un bebé en alta mar enterneció a Italia, pero la tensión tardó poco en volver a aflorar. Cada vez se pone más de relieve que el país está afrontando una crisis de refugiados muy seria y de duración incierta.
El sábado por la tarde una mujer etíope dio a luz a un niño a bordo de un pesquero averiado y a la deriva. En agradecimiento, al niño le pusieron el nombre de Yeabsera, que significa “don de Dios”. Un helicóptero italiano rescató a la madre y el bebé, después de que el barco, que había zarpado hacía unos días del puerto libio de Misratah, lanzara una desesperada llamada de socorro. Primero los llevaron a Lampedusa, donde no hay ni hospital, y posteriormente los trasladaron a Palermo. Ambos están bien. Otra mujer que viajaba en el mismo pesquero, embarazada de tres meses, sufrió un aborto.
Esos fueron los lances más dramáticos de un fin de semana marcado por la llegada masiva de nuevos inmigrantes y refugiados. Ayer fue una jornada muy intensa. No sólo siguieron llegando embarcaciones desde la costa de Túnez, sino que ahora se empieza a dar un flujo desde Libia, con barcos cargados de trabajadores africanos que huyen del país en guerra. A algunos los están desviando a la vecina isla de Linosa, aún más pequeña que Lampedusa. En sólo 24 horas se registró la llegada de unas 1.400 personas, a las que debían sumarse las que estaban a bordo de más barcazas detectadas en el mar.
Las autoridades italianas intentan acelerar el traslado de esta marea humana hacia lugares donde la crisis sea más manejable, distribuyéndolos en centros de acogida en diversas regiones. Para ello se fletan aviones especiales, ferris turísticos – como uno de Grimaldi Lines-y buques de la Marina de guerra.
El gobernador de Sicilia – de la que depende Lampedusa-visitó ayer esta isla y deploró las condiciones en que viven los inmigrantes. A su juicio existe el peligro de una epidemia, dadas las precarias condiciones higiénicas. Desde allí habló con el primer ministro,
Silvio Berlusconi, y le pidió la celebración de un Consejo de Ministros extraordinario. El jefe del Gobierno le prometió intensificar las gestiones para vaciar la isla y distribuir a los inmigrantes.
La situación ha creado un debate político. El ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, lanzó la idea de que se incentive el retorno de los tunecinos a su país con el pago de unos 1.500 euros por persona. De inmediato hubo reacciones airadas, incluida la de Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, socio de Berlusconi en el Gobierno. Según Bossi, lo que debe hacerse es repatriar a los recién llegados y basta. Algunos piensan que el pago de un incentivo para el retorno puede animar a más gente a echarse al mar.
Ha habido ya fugas de los centros de acogida en algunas regiones. Se observa una fuerte presencia de tunecinos en Ventimiglia, ciudad fronteriza con Francia. El problema es que las autoridades francesas se muestran inflexibles y no les permiten seguir viaje para reunirse con sus parientes instalados en el Hexágono.
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