INMIGRACIÓN

Por el derecho a votar

La Marcha contra el racismo reunió a más de 600 personas. Partió de Trintxerpe y terminó con una votación simbólica de autóctonos e inmigrantes

Diario Vasco, MARÍA LARUMBE | SAN SEBASTIAN., 28-03-2011

«Hiritartasuna denontzat. Aquí vivimos, aquí votamos». Bajo este lema, más de 600 personas se unieron ayer a la marcha anual que parte de Trintxerpe contra el racismo y la xenofobia, y que lucha cada año por los derechos sociales y políticos de los inmigrantes en Gipuzkoa. Este año de elecciones municipales, las del 22 de mayo, quisieron reivindicar el derecho al voto para las personas inmigrantes ya que la mayoría no pueden ejercerlo.Y ayer lo consiguieron, aunque de manera simbólica.
La marcha partió a las once y media, como todos los años, del mercado de Trintxerpe rumbo al Boulevard donostiarra. Cientos de personas, entre inmigrantes y guipuzcoanos, portaban distintos carteles con frases como ‘Derecho a votar’, ‘Por la igualdad de derechos’, para recordar que no todos los ciudadanos guipuzcoanos, aunque vengan de otro país, tienen los mismos derechos que sus convecinos.
Compromiso
La argentina Silvana Luciani, miembro de SOS Racismo, una de las cincuenta y cuatro organizaciones adheridas, se muestraba muy implicada y sensible con la cuestión del voto. Desde la cabeza de la marcha, repartiendo los carteles con los lemas en amarillo, color del optimismo, explicó la necesidad de hacer extensible el voto a los inmigrantes. «La Constitución española reconoce el derecho a votar y ser elegible en las elecciones municipales a los extranjeros, a condición de que haya tratados o se firmen acuerdos de reprocidad. Esa exigencia lleva inevitablemente a la discriminación». Este año se han firmado acuerdos con diez países: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda y Cabo Verde. Y sus habitantes podrán votar en las elecciones de mayo. «¿Pero qué pasa con el resto de inmigrantes? ¿Qué hay de los que proceden de países en los que las elecciones democráticas son inexistentes o no se puede homologar con las de aquí? Eso es un doble castigo: están excluidos de sus derechos políticos en sus países de origen y donde residen», recordó Silvana. «Para cambiar esto, es necesario reformar la Constitución, eliminando la obligación de suscribir acuerdos de reprocidad y basando el reconocimiento del derecho en la residencia».
Asimismo, comparó la situación actual de los inmigrantes con la de las mujeres de principios del pasado siglo, antes de poder ejercer su derecho al voto, «del sufragio verdaderamente universal».
A pesar de las inclemencias del tiempo, el trayecto hasta el Boulevard donostiarra se hizo muy ameno. No cesó la música en ningún momento, es más, al alcanzar la avenida de la Zurriola, un grupo de batukada se sumó a la marcha para animar la fiesta contra el racismo. Los organizadores se mostraron muy optimistas. «Este año hemos batido un doble récord. Por un lado, se han adherido ocho organizaciones más. En total han sido cincuenta y cuatro; y por otra parte hemos llegado a los 600 asistentes», exponían desde SOS Racismo. Muchos asistentes repetían; este año es la decimocuarta vez que se celebra.
Sin embargo, algunos como Muisin Keito, senegalés que vive en Trintxerpe desde hace doce años, era la primera vez que acudía a la marcha. «Suele coincidir con la misa a la que asisto pero este año mi mujer me ha animado a venir, para ella es importante», explicaba. Muisin tiene otras prioridades antes del voto: «Lo verdaderamente importante para mí es vivir tranquilo y yo aquí estoy feliz. Soy de la teoría del ‘vive y deja vivir’. Aunque sí que me gustaría poder votar».
Ya en la meta, en el kiosko del Boulevard, los asistentes de todas las edades y nacionalidades pudieron ejercer su derecho al voto de manera simbólica. Después de que uno de los organizadores recordase el decálogo por que el que votar por un mundo en el que prevalezca la igualdad de todas las personas, sin racismos ni xenofobias, se colocó una enorme urna donde depositar los votos.
En la enorme cola que se formó, las sonrisas primaban sobre cualquier otro gesto. Entre ellas la de María Elena Laso, ‘guipuzcoana’ desde hace 20 años y responsable del proyecto Elkar Bizi Altza, que acoge y protege al gran número de inmigrantes que han llegado a Altza en los últimos tiempos. «Hemos percibido una oleada de sentimientos xenófobos que nos han llamado mucho la atención, aunque no en el grado que se da en el norte de Europa. Por eso, creemos imprescindible ayudar a los compañeros que vienen a esta tierra en el momento de su llegada para que se integren lo antes posible», explicó.
¿Y el voto, se queda en papel mojado? Silvana respondió con una media sonrisa. «Los llevaremos al ayuntamiento el próximo 22 de mayo para que vean a cuántos ciudadanos han dejado sin voto».

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