Las cartas de denuncia de los internos

El Mundo, P. HERRAIZ , 16-03-2011

Los internos del CIE se quejan de la situación que viven en este lugar. El Centro de Internamiento de Aluche es polémico desde su creación, y una patata caliente para la Policía, que tiene que hacerse cargo de él. Aparte de la fuga de hace 15 días, por la que ha sido noticia esta semana, en el CIE siempre ocurre algo. Varios de los inmigrantes sin papeles que hay allí estos días han escrito una carta con sus quejas y denuncias a este periódico, que dicen se ocultan a la prensa y a las ONG. A continuación reproducimos algunas:

Fuga ‘forzada’. «De este centro se fugaron siete personas, cuyo cabecilla tiene una condena pendiente en su país, Marruecos. Estos internos tuvieron que tomar esta decisión por el maltrato que aquí se les daba».

Herniado. «El interno L.A.S., que padece hernia inguinal, con dolores casi permanentes, en su visita al médico la doctora le dice que aquí su caso no es tratable, que mientras se ponga una bola hecha de calcetines».

Sin retrete. «En las celdas carecemos de báter, y al cerrar las celdas a las 24.00 horas, ya no hay posibilidad de salir a hacer nuestras necesidades fisiológicas. Los policías no atienden nuestro llamado después de estas horas».

Enfermo. «Un chico argelino se encuentra enfermo mental. Su nombre es Abdel y el médico permitió el ingreso de este interno sin hacerle un examen riguroso. El 9 de marzo otro compañero […] pudo ver que se desmayaba y logró cogerlo antes de caer al suelo».

Llamadas. «Nuestros familiares llaman y no les comunican con nosotros. Las llamadas se reciben a cuentagotas».

Cartas. «No tenemos cómo escribir a nuestra familia, pues nos prohíben el uso de bolígrafos. Si traemos alguno en el momento de nuestro ingreso nos lo decomisan».

Españoles. «Hay casos de padres con niños españoles… ¿Y la nueva Ley?»

Amenazas. «Reiteradas amenazas de los policías a los internos, como el caso de un ecuatoriano que, por pasarse de la fila, un policía le dio una bofetada».

Médico. «El doctor nos medica desde su silla, que está como a dos metros de distancia. No ausculta, sino que da su concepto de nuestro estado desde la silla. Nos hace sentir como si tuviéramos algo contagioso».

Higiene. «La vajilla es plástica y diariamente es compartida por todos, dejando mucho que desear en su limpieza».

Burocracia. «La burocracia del señor director para contestar a nuestras necesidades (derechos): por ejemplo, tener que escribirle para que autorice a sacar alguna prenda de las maletas que aquí tenemos. Si quiere, son cuatro o cinco días para contestar».

Ropa. «Cuando ingresamos en este centro no tenemos ropa para cambiarnos y los compañeros nos prestan la de otros que ya se han ido. Muchos vienen de lugares lejanos y por lo tanto pasan varios días con la misma ropa».

Embarazada. «Hay una embarazada, ¿la verá el médico de la silla?».

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