«Había un interés de los dos Gobiernos por acallar a Dudú y que no emergiera como una figura»

Diario Sur, Mª CARMEN PALMA, 14-03-2011

Aprovechando la celebración del 25 aniversario de la Ley de Extranjería y de la revolución social que vivió Melilla a finales de los años 80, el periodista Fernando Belmonte ha escrito un libro sobre lo que supuso la aplicación de esa ley y su repercusión en la ciudad. Fernando Belmonte habló de todos estos temas en el programa ‘El Anzuelo’ de la Cadena COPE.

¿Echa de menos relatar la actividad diaria?

No echo de menos la canallesca vida diaria pero siempre estoy atento. Hay veces que al mirarlo con distancia veo que se hace una política un poco pequeña y pienso qué mal lo tienen que estar pasando los compañeros todo el rato de un sitito para otro sin tiempo material en lo que yo diagnostiqué como periodismo de aduana porque siempre se va a un sitio corriendo.

¿Cuál ha sido el objetivo del libro?

La realidad es que tenía que hacer un trabajo de fin de máster y pensé en hacerlo de este tema. Daba la coincidencia de que lo terminé cuando se iba a celebrar el 25 aniversario de una manifestación que cambió el rumbo de Melilla, la manifestación histórica del 23 de noviembre de 1985, donde por primera vez los musulmanes se visibilizaron y la población se dio cuenta de que había una serie de personas que no sólo estaban para hacer bulto sino que tenían unas legítimas pretensiones de ser actores políticos en su ciudad. Querían gozar de los mismos derechos y libertades que tenían todos sus paisanos de Melilla al menos desde la Constitución de 1978. Creo que hay una deuda con la explicación de fenómenos sociales porque sobre las relaciones de unos con otros falta por cultivar ese campo de investigación. El libro es una aportación para que la gente de aquí saque una idea clara de cuál era la situación de subordinación de la comunidad bereber antes de 1985. También hay una crónica detallada de todos los acontecimientos, de los dos años combulsos que enfrentaron a los melillenses, y un análisis más personal de los cambios que ha supuesto el proceso de documentación desde hace 25 años hasta nuestros días.

Usted ha podido entrevistar estos días a Aomar Mohamedi Dudú, ¿le ha notado mucho cambio?

Bueno, aguanta mejor las bromas, sobre todo, sobre su aspecto porque, en esta ocasión, bromeó, incluso, sobre su escasa estatura. Hace 25 años estaba convencido de que era alto y nadie le podía convencer de los contrario. Con Dudú se da la paradoja de que siendo él el artífice principal de que miles de melillenses tengan la nacionalidad española es a él al que se la han quitado. Vive cómo un expulsado, ¿ha cometido algún delito? Quedó claro que el encausamiento por sedición se desmoronó, no hay causa pendiente contra Dudú. Pero si al contrario, ya que todavía no se le ha restituido su puesto de trabajo en la Ciudad, del que fue expulsado, ni se le ha indemnizado por los daños causados.

¿Realmente no pudo hacer otra cosa que lo que hizo cuando se marchó?

Yo no tengo la información total de por qué se fue a Marruecos, en qué condiciones, cuál era el grado de las presiones a las que fue sometido. Pero mirándolo objetivamente, era una persona que estaba amenazado con un proceso en el que le pedían más de 12 años de cárcel, sin trabajo y sin posibilidad de tener un empleo de la administración o privado. Su vida era insostenible y tenía niñas pequeñas que alimentar. A mi me ha dicho que se vio forzado por las circunstancias pero si él pudiera vivir aquí, viviría felizmente. Aquel no era su país, él no hablaba ninguno de los idiomas de Marruecos. Se vio en una situación constreñida por la creencia de que no sólo Marruecos ejercía presión para retenerlo, ya que el Gobierno de España no quería que volviera a Melilla. Había un interés de los dos Gobiernos por acallar a Dudú y que no emergiera como una figura dentro de una comunidad melillense basada en una nueva forma de convivencia. Aquello fue una maniobra conjunta que el Gobierno español pagó y que Marruecos sirvió de alojamiento.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)