Los juicios contra los patrones de los cayucos ofrecen pocas garantías
El Día, , 13-03-2011En el año 2008 fueron 114 las expediciones clandestinas que alcanzaron las costas canarias en pateras o cayucos, con más de 8.000 personas a bordo, a las que hay que sumar otro medio centenar de muertos. En el último juicio contra cuatro presuntos patrones quedó de manifiesto que no existen pruebas condenatorias.
¿Quién sabe de verdad los entresijos de las expediciones clandestinas de los cayucos para poder acusar con certeza a algunos de sus ocupantes como patrones?
En el juicio que se celebró el 28 de febrero en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, donde la Fiscalía pide 67 años de prisión para cada uno de los cuatro supuestos patrones de la embarcación que llegó a La Gomera el 11 de julio de 2008, con 55 supervivientes y cuatro cadáveres, quedó de manifiesto que no existen pruebas condenatorias.
A esas personas se les acusa sencillamente porque llegaron con buen aspecto, lo que llevó a concluir a la fiscal que se habían reservado comida en el viaje mientras sus cincuenta compañeros de travesía se morían de hambre.
Uno de los abogados defensores, también de origen africano y buen conocedor de las expediciones clandestinas en cayuco, alegó que nadie se puede creer que en una travesía como la de un cayuco, cincuenta personas hambrientas se queden de brazos cruzados – día a día – mientras cuatro de sus compañeros tienen alimentos escondidos y comen.
“¿Dónde se puede esconder algo en un cayuco lleno de personas que se hacinan como sardinas en lata?”, preguntó el letrado.
La principal y única prueba que aporta la Fiscalía es la declaración de un testigo protegido, que señaló a los cuatro africanos como los patronos de la embarcación y los responsabilizó de la organización.
Sin embargo, en ese juicio quedó de manifiesto que esta prueba está viciada y debería ser nula, tal y como sostienen los abogados defensores, teniendo en cuenta que ese testigo manifestó claramente que recibió un trato de favor por sus declaraciones: quedar en libertad y no ser expulsado de España.
El testigo protegido incurrió en varias contradicciones respecto a su declaración inicial. Por ejemplo, en un principio señaló a los acusados como los que arrojaron personas vivas al mar, mientras que el último juicio dijo que habían atado a una persona que por desesperación quería tirarse del cayuco.
En el año 2008 fueron 114 las expediciones clandestinas que alcanzaron las costas canarias en pateras o cayucos, con más de 8.000 personas a bordo, a las que hay que sumar otro medio centenar de muertos.
Uno de los acusados, natural de Guinea Bissau, inició una huelga de hambre en la cárcel Tenerife II, donde se encuentra internado desde julio de 2008, como medio para protestar por la acusación que le impone la Fiscalía.
Permaneció varios días en esa forma de protesta hasta que su abogado le aclaró que todavía no había salido la sentencia condenatoria y que, además, será recurrida, ante la falta de pruebas.
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