Una alemana saca a su hija de Túnez como una ilegal para burlar al ex marido

La rubia de la patera

La Vanguardia, RAFAEL POCH, 11-03-2011

Tina Rothkamm, de 40 años, y su hija Amira, de nueve, se abrían paso el miércoles entre el enjambre de periodistas que las esperaban en el aeropuerto de Dusseldorf. Los abrazos y lágrimas con amigos y parientes concluían una historia perfecta, que repite casi textualmente el No sin mi hija iraní de Betty Majmudy.

Hace once años, la mujer conoció durante sus vacaciones a Sma Fauzi, un médico tunecino. Se casaron, tuvieron una hija, Amira, vivieron en Alemania, donde él no se adaptaba. Más tarde fue ella quien no se adaptó a la vida en Túnez. Llegó el divorcio, pero, según ella, el ex marido, a quien describe como violento, logró impedir toda posibilidad de que sacara a la niña del país, gracias a contactos corruptos con la policía. En uno de los intentos le requisaron el pasaporte de la niña. Al final no quedó más remedio que salir de Túnez como cualquier emigrante ilegal.

Una espera en una casa de la isla de Yerba, dos mil dólares y embarque de madrugada. Madre e hija fueron dos manchas rubias en una de las pateras que llegaron el lunes a la isla italiana de Lampedusa rebosantes de morenos tunecinos. Atrás quedaban veinte horas de travesía sin espacio para moverse, mareados y haciéndose las necesidades encima, entre 110 hombres solidarios entre sí y que colmaron de atenciones a su hija.

Desde 1988 unas 15.000 personas han perdido la vida en estas travesías ilegales hacia Europa, estima el periodista italiano Gabriele del Grande. Sólo en el 2008 hubo 1.502 muertos. En ese trágico y anónimo contexto, la de Tina y Amira es una historia feliz que concentra todas las luces.

Hasta el ex marido ha sido entrevistado, diciendo que nunca le pegó y que ella se fue con otro tunecino, con quien vive en Alemania y tiene otro hijo. Sea como sea, la historia ha triunfado. Cualquier día veremos a madre e hija como invitadas de algún show bien pagado de la televisión privada. Tina ya escribía ayer la historia de su odisea en el diario Bild,hay que suponer que a cambio de suculento honorario.

Pero ocurre diariamente y no siempre acaba bien. Al embarcar en Yerba había tres pateras a punto de zarpar. Tina se negó a subir en una de ellas que le pareció insegura. No se equivocó: zozobró al llegar a Lampedusa, aunque todos sus ocupantes fueron rescatados. Destino de gente morena. La noche estuvo llena de estrellas y el tiempo durante la travesía fue bueno. “Cuando vi los reflectores de los guardacostas italianos, lloré de alegría”, dijo la mujer.

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