Euskadi crea un protocolo para atender a las víctimas de las redes de prostitución

El Correo, J. MUÑOZ, 10-03-2011

El Gobierno vasco ha diseñado un protocolo para auxiliar a las mujeres obligadas a prostituirse, así como una campaña publicitaria para concienciarlas y para animar a los hombres a «no ser cómplices» del fenómeno. La directora de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género, Mariola Serrano, aseguró ayer que en Euskadi «la trata de seres humanos existe» y «puede ocurrir en el piso de al lado». No obstante, admitió que las instituciones carecen a día de hoy de «datos fiables» sobre cuántas mujeres pueden estar inmersas en esa «pesadilla», después de haber llegado al País Vasco «engañadas» sobre su trabajo y sus condiciones de vida.

El Ejecutivo autónomo, que se dirige a la prostitución «forzada», según aclaró Mariola Serrano, editará una guía de recursos para los profesionales y la sociedad en general. De forma paralela, publicará otro folleto orientado a las víctimas potenciales con textos en diez idiomas: castellano, euskera, inglés, francés, portugués, rumano, ruso, albano, árabe y chino. Por último editará un tríptico – también en diez lenguas – que incluye con el testimonio de una mujer explotada y será repartido en los locales de Euskadi donde se ejerce la prostitución.

«Violencia de género»

El propósito del Gobierno vasco es persuadir a las víctimas de la trata sexual para que acudan a las autoridades. Las que lo hagan tendrán protección policial durante treinta días, durante los cuales podrán sopesar si colaboran con la investigación. En el caso de que lo hagan, se les otorgará el permiso de residencia y trabajo en España por circunstancias excepcionales, aunque también podrán regresar a su país de origen si así lo deciden.

En el protocolo de atención a las prostitutas han colaborado las organizaciones que les prestan apoyo y las instituciones. Mariola Serrano recordó que la trata de seres humanos con fines de explotación sexual es una «manifestación de la violencia de género sobre la que apenas se han desarrollado acciones y que a menudo pasa desapercibida ante los ojos de la sociedad».

Según la directora del Gobierno vasco, el fenómeno hunde sus raíces en la discriminación sexual y en las desigualdades económicas. Una de las razones por las cuales no se puede cuantificar «es que hasta ahora no había protocolos de identificación y de actuación». «Desgraciadamente – prosiguió la directora – ante este tipo de esclavitud podemos decir aquello de que lo que no se ve, no existe».

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