Dior pierde la paciencia con Galliano

- La gota que colmó el vaso fue un vídeo en el que el diseñador airea su admiración por Hitler - La compañía no ha anulado, sin embargo, el desfile de la última colección firmada para ella por el gibraltareño

Diario de Navarra, JAVIER ALBISU . EFE. PARÍS ., 02-03-2011

La casa de moda Christian Dior inició ayer los trámites para despedir al modisto británico John Galliano, tras la difusión de un vídeo en el que, alcoholizado, manifestaba su admiración por Hitler.

La grabación, efectuada por unos clientes de el bar La Perle, en París, el pasado diciembre, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Dior, que no ha cancelado, sin embargo, el desfile firmado por el diseñador que tiene previsto para el viernes.

Al deshacerse de Galliano, la empresa del grupo LVMH que controla el multimillonario Bernard Arnault ha intentado evitar que se le acuse de poca capacidad de reacción, como cuando su perfumista Jean – Paul Guerlain resbaló en televisión con unas declaraciones racistas en octubre.

El catalizador del divorcio entre Galliano y Dior se produjo el pasado jueves, cuando el modisto (Gibraltar, 1960) presuntamente profirió insultos antisemitas e intentó agredir a una pareja de clientes en el mismo local y también borracho, según la acusación. Según fuentes judiciales, tanto Galliano como varios testigos negaron las acusaciones durante el careo ante la policía, pero para entonces en Internet ya había prendido la mecha del despido del enfant terrible de la moda.

The Sun publicó en su web un vídeo grabado por otros clientes del bar en diciembre en el que el peculiar creador, luciendo su inconfundible perilla de mosquetero y tocado con un sombrero, espetaba: “I love Hitler”.

“La gente como tú estaría muerta. Vuestras madres, vuestros antepasados estarían todos jodidamente gaseados”, decía Galliano ante la incredulidad de los clientes, franceses e italianos, ni siquiera judíos.

Diferentes testimonios de amigos del estilista de 50 años, recogidos por diarios como Le Mondeo Libération, subrayaban ayer que Galliano no es en absoluto filonazi, racista o xenófobo. De hecho, su madre es española, su padre es británico y el modisto vive desde hace casi dos décadas en la capital de Francia.

“Desde hace unas tres semanas, John Galliano se había hundido, según sus allegados, en una espiral mórbida y altamente alcoholizada”, explica Libération, que asegura que últimamente el mayor talento creativo de Dior no pisaba los talleres de la casa de alta costura de la que es el máximo exponente desde 1996.

Aficionado a flirtear con la provocación, tanto a la hora de disfrazarse de astronauta, de Napoleón o de dandy para saludar al término de sus desfiles como para presentar colecciones inspiradas en la ropa de los vagabundos, Galliano nunca había protagonizado escándalos mayores fuera del micromundo de las pasarelas.

En la última década, el genio ambicioso de talento incuestionable había explotado su creatividad para llegar a producir doce colecciones por año, por lo que eran habituales viajes a la India, Egipto o Argentina en busca de las musas. Hasta que en 2007 la máquina sufrió un cortocircuito cuando su compañero sentimental, Steven Robinson, fue hallado muerto en su apartamento parisino en circunstancias poco claras y que se relacionaron con una sobredosis de medicamentos.

Según sus allegados, su compañero y ayudante era el único que se atrevía a decirle a creador a la cara que una idea no iba a funcionar, si así lo creía, mientras la mayoría de sus asistentes se deshacían en halagos. Un mes después de la muerte de Robinson, aconteció el suicidio de la estilista Isabella Blow, también cercana a Galliano.

A partir de entonces, se encerró en una burbuja de soledad que mostraba en desfiles con alusiones a la historia y referencias a Rembrandt, Picasso, Goya o Velázquez, caracterizados siempre por su fastuosa puesta en escena. La última gota de tragedia llegó con la muerte el año pasado de su discípulo Alexander McQueen.

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