El germen del nazismo, según Döblin

Se edita por primera vez en español su trilogía sobre la Alemania convulsa de 1918 El autor de 'Berlín Alexanderplatz' novela el fracaso del sueño de Rosa Luxemburgo

El Mundo, EMMA RODRÍGUEZ, 28-02-2011

No es para nada nueva la idea de que la ficción es capaz de iluminar los huecos de la Historia, pero hay ocasiones en las que resulta inevitable recurrir a ella, momentos en los que una novela no sólo ayuda a entender lo que sucedió sino que propicia una honda reflexión sobre lo que ocurre hoy y sobre lo que podría ocurrir, sobre esos inevitables paralelismos que llevan al ser humano a vivir y a sentir en tiempos diferentes acontecimientos similares.

La ficción logra ese efecto y lo hace no sólo a través de la narración de los acontecimientos externos, sino asomándose al interior de los protagonistas, a sus pulsiones, a esas decisiones que pueden hacer girar el rumbo hacia uno u otro lado. Sucede ahora con la publicación por primera vez en español de Burgueses y soldados, de Alfred Döblin, primera parte de una trilogía sobre un período complejo y crucial de la historia alemana, la revolución de 1918, el paso de la monarquía del Reich alemán a la República de Weimar.

El autor de Berlín Alexanderplatz ya había logrado huir de la Alemania nazi y sobrevivía en Estados Unidos escribiendo guiones para Hollywood cuando puso el punto final a este impresionante periplo narrativo que parte del sueño revolucionario en una Alemania que quería seguir los pasos de Rusia, sueño que fue sofocado en el seno de la propia izquierda y cuyo fracaso propició en cierto modo que acabaran germinando las semillas del nazismo.

No deja de resultar sorprendente que hasta ahora ninguna editorial haya visto la necesidad de acometer la empresa; hoy lo hace Edhasa, a la que se debe también la nueva traducción de otro clásico de las letras alemanas, La montaña mágica, de Thomas Mann.

La aventura, que apenas ha comenzado, culmina con la muerte de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, los líderes revolucionarios espartaquianos, tres volúmenes después [serán en total cuatro tomos, ya que la segunda parte se divide en dos, y se pretende que el ritmo de publicación sea a uno por año].

Cuando Alfred Döblin pone en boca de sus personajes conceptos como la liberación de los trabajadores del sistema capitalista; cuando les hace hablar de libertades y de anarquía; cuando escribe que «se avanzaba incesantemente hacia el viejo mar abierto del cambio del mundo»; cuando alude a la creación de un nuevo orden, es inevitable trazar puentes con el presente, con los costurones que está abriendo en el sistema la actual crisis económica, con las revoluciones que agitan el norte de África.

«Döblin nos habla de la Alemania que pudo ser, retrata a una izquierda vergonzante al acercarnos con lucidez a sus contradicciones, al modo en el que las luchas entre los que querían ir más allá y los que optaron por contemporizar acabó traicionando el ideal revolucionario. A través de la perspectiva de la novela nos habla de los miedos de la clase conservadora y nos conduce al misterio de la Alemania del siglo XX, a cómo un pueblo tan culto y civilizado pudo acabar incubando el huevo del nazismo», señala Daniel Fernández, editor de Edhasa.

Döblin, de origen judío y uno de los primeros intelectuales en advertir de los peligros del antisemitismo, profundiza en los temores de la burguesía, que defiende su orden, sus intereses a través del fanatismo y del desprecio al otro. «Libros así son necesarios por todo esto. Nos ayudan a enfocar el presente desde los errores del pasado», indica Fernández.

Pero que no se engañe el lector. Ni burgueses y soldados, ni las restantes partes del viaje constituyen una obra de tesis. El acontecer histórico con sus luces y sus sombras, los vaivenes políticos, las ideologías, están ahí, pero no oscurecen las peripecias de los personajes, el latido de sus vidas, sus amores y pesares. Hay dos figuras que destacan, Friedrich Becker y Erwin Stauffer. El primero es un teniente licenciado en Filología Clásica que tras volver de la guerra herido y deprimido se involucra con la revolución; el segundo, su contrapunto, es un escritor de teatro atormentado por sus crisis creativas y más preocupado por los placeres.

«Estamos ante un gran fresco social, lleno de vibración y pasiones en la geografía de una Alemaia convulsa», afirma Fernández. «Los dos van conduciendo la trama, pero hay muchos otros personajes. Hay soldados, obreros, intelectuales, atractivos personajes femeninos que dicen mucho del papel de la mujer en ese momento, personalidades históricas… El escritor va dejando en todo momento que sus personajes hablen sin trazar un discurso moral», señala Carlos Fortea, el traductor, quien señala la influencia del Alfred Döblin sobre autores actuales como Günter Grass.

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