Los 'furgoneteros' llegan a pagar 20 euros por jornal

La Verdad, A. NEGRE, 28-02-2011

Otro grupo de extranjeros espera la llegada de las furgonetas a las siete de la mañana, en la gasolinera El Rollo de Murcia. :: ISRAEL SÁNCHEZ/ AGM

Con las manos ancladas en los bolsillos, aguardan la llegada de las furgonetas. Son decenas. Tienen la mirada clavada en la carretera porque saben que, de subir o no al furgón, dependerá su porvenir. Al menos, el más cercano. Los más afortunados volverán a casa con entre 25 y 40 euros en el bolsillo. Ese es el dinero que, aseguran entre susurros, les ofrecen los empresarios por todo un día en el tajo. Es poco… pero son lentejas.

«¿Qué va a hacer la gente? Tiene que trabajar?». Luis – nombre ficticio – se plantó ayer en las inmediaciones de la gasolinera El Rollo de Murcia sobre las seis de la mañana. Madrugar es aquí condición ‘sine qua non’. Como él, decenas de inmigrantes – la mayoría de ellos sin papeles – aguardan, con desgana, la llegada de empresarios en busca de mano de obra barata. La crisis ha acrecentado el número de inmigrantes que se ofrecen a los ‘furgoneteros’ y las condiciones empeoran. Pueden apretar y lo hacen. «Claro, con la crisis ellos pagan menos», confiesa Luis. «Los pobres más pobles, los ricos más ricos».

Poco a poco, van llegando a la gasolinera las furgonetas. Algunas de ellas apenas se detienen el tiempo necesario para que numerosos inmigrantes se adentren en el vehículo rumbo al tajo. «Muchos tienen ya algo hablado y esperan a que les recojan», explica Luis. «Otros no tenemos trabajo y esperamos», añade.

Las condiciones laborales, explican, depende mucho del empresario. Algunos de ellos pagan «por tajo» y otros prefieren hacerlo por horas de trabajo. Todos lo hacen, sin embargo, por debajo de la ley porque el convenio agrícola, por ejemplo, fija el precio de la hora en 6,14 euros.

Hablar de dinero con estos inmigrantes suele resultar complicado. Temen represalias. Luis no concreta demasiado, pero apunta a que los ‘furgoneteros’ suelen pagar unos 5 euros por hora. Otros compañeros que esperan también en la zona confiesan que «el tajo» en el sector de la agricultura o la construcción se paga entre 20 y 40 euros. Algunos hablan, incluso, de menos.

Además, lograr un contrato de trabajo en estas situaciones es, según reconocen estos inmigrantes, muy complicado, cuando no imposible. «Si tocas con un buen empresario se le puede pedir, pero eso depende del empresario…».

«No sale nada en una semana»

Dos horas después, este ecuatoriano, como la mayoría de los ‘candidatos’, aún sigue allí. Esta mañana no parece haber suerte. «Hay veces que pasa un mes sin trabajar», explica con dificultad un subsahariano que, como Luis, también lleva horas de espera en la estación de servicio murciana. Aún permanecerán allí, al menos, una hora más. Luego, con la certeza de que hoy ya no hay nada que hacer, regresarán a su casa.

«A veces solo te cogen una vez a la semana y es muy complicado vivir así», explican. Muchos de ellos encuentran en Jesús Abandonado la comida del día.

Otros lamentan que «puede pasar hasta un mes» sin que ninguna furgoneta pare frente a ellos.

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