Es país para viejos

El Correo, CÉSAR COCA c.coca@diario-elcorreo.com, 28-02-2011

Euskadi es un país con una muy baja tasa de natalidad y ese modelo se mantendrá con toda seguridad en las próximas décadas. Desde 1997 y durante once años, el número de nacimientos creció de forma lenta pero continuada. Esa tendencia se quebró en 2009.Los datos del primer semestre de 2010, con recortes superiores al 5%, revelan que se ha profundizado en la caída. El repunte en el número de nacimientos ha sido, por tanto, un paréntesis en la historia demográfica vasca que no parece que pueda volver a repetirse en décadas. El País Vasco está estructuralmente condenado a una natalidad declinante.

¿Por qué baja de nuevo la natalidad tras un período en el que había crecido el número de nacimientos? Demógrafos consultados por este periódico citan un cúmulo de razones. Las primeras son coyunturales. Una de ellas es la crisis económica. Sucede de forma inexorable en cada episodio: al menos en la primera parte del ciclo, la natalidad cae. Además, en tiempo de depresión, la llegada de inmigrantes se retrae.

Ello tiene una influencia nada desdeñable sobre los nacimientos, dado que en los últimos años el peso de los hijos de los extranjeros ha sido fundamental para elevar, aunque sea solo un par de décimas, la tasa de natalidad. En 2009, el número de nacidos de madre extranjera no se redujo aunque, de haberse mantenido la tendencia ascendente en el saldo migratorio, habrían nacido más niños.

Pocas madres

Pero con tener efectos coyunturalmente más llamativos, no son esos los factores que van a conducir en un muy largo plazo a una natalidad declinante. Hay otros de índole estructural que son más relevantes. El fundamental, coinciden los demógrafos, es que cada vez es menor el número de mujeres en edad fértil. En este momento, la generación en la edad típica de tener hijos – con los patrones del momento, algo por encima de los 30 años – es relativamente pequeña e irá a la baja. Son mujeres que nacieron en torno a 1980, un momento en que se había producido una caída brutal de la natalidad. El problema es que en el futuro será aún menor.

Eso significa que aunque en unos 15 o 20 años la fecundidad se situara en 1,4 hijos por mujer – es la estimación de los expertos del Eustat – , el número de nacimientos seguiría bajando, dado que las madres serán pocas. Y no hay que olvidar que la tasa de relevo de la población está en 2,1 hijos.

Hay otros factores que también empujan hacia abajo. Se trata, sobre todo, de la nupcialidad. Aunque cada vez es más alto el número de hijos nacidos de parejas no casadas, todavía el matrimonio determina la mayor parte de los nacimientos. ¿Y qué está ocurriendo en ese ámbito? Pues que el número de bodas se ha desplomado a partir de 2008. En especial, las celebradas por la Iglesia.

Este último dato tiene importancia más allá de lo que supone respecto de la religiosidad de la mayoría de los vascos. Aunque no está aún científicamente demostrado, los especialistas consideran que las parejas casadas por la Iglesia tienden a tener más hijos que las que han oficilializado su relación en un juzgado o el ayuntamiento, o las parejas que han renunciado a un vínculo legal.

Además, sea el matrimonio civil o canónico, la edad en el momento de contraerlo sigue en aumento, lo que se traduce en nuevos retrasos a la hora de tener el primer hijo. Dicho de otra manera, el tiempo para concebir un segundo o un tercero se estrecha. Y ahí es donde está la clave para el aumento de la natalidad; no en el primero, sino el segundo y el tercero.

¿Tiene solución la caída de la natalidad o definitivamente Euskadi será un país poblado mayoritariamente por personas mayores? El descenso del número de nacimientos será una constante, explica un técnico del Eustat. Ni siquiera el flujo migratorio puede resolver esa carencia. Los inmigrantes que llegan al País Vasco son, en su mayoría, latinoamericanos. Y estos, a diferencia de los magrebíes – más frecuentes en el sur y la zona levantina – , se adaptan con prontitud a las pautas demográficas de la zona en que se asientan. De hecho, en este momento, la media de hijos de las mujeres extranjeras en Euskadi se sitúa en 1,6 o 1,7, según datos del Eustat. Una cifra superior a la de las nativas pero todavía lejos de la tasa de relevo. El envejecimiento medio de la población no es una hipótesis de trabajo: es una realidad ineludible.

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