Serigne dioum Ndiaye, ingeniero senegalés que trabaja en la empresa caf de beasain
"Los inmigrantes están divididos en clanes y esa división es mala para ellos"
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 25-02-2011BEASAIN. El ingeniero senegalés Serigne Dioum Ndiaye trabaja en la empresa CAF de Beasain y es miembro de la asociación de ayuda al inmigrante Bategite. Está totalmente integrado en Goierri y sus hijos nacieron aquí, pero sueña con volver algún día a Senegal
¿Cuándo vino a Euskadi?
Soy de Dakar, capital de Senegal, y estudié Ingeniería Electrónica e Informática. En 1998 conseguí una beca de la Asociación Española de Cooperación Internacional para estudiar en el Instituto Politécnico Marítimo Pesquero de Pasai San Pedro. Estudié Mecánica Pesquera y empecé a trabajar en el puerto de Donostia. Desde 2006 trabajo en CAF como técnico de pruebas. Somos los encargados de probar los trenes antes de entregarlos al comprador. Estoy muy a gusto en mi trabajo.
¿Encontró lo que esperaba?
No me llevé ninguna sorpresa. Sabía lo que me iba a encontrar y no me costó adaptarme.
¿Qué le parece Euskadi?
La gente es un poco cerrada, pero cuando se abre lo hace totalmente. Es lo que más me gusta de los vascos. En otros lugares la gente no es tan sincera.
¿Hay algo que no le guste?
La sociedad europea en general. El aspecto social ha perdido mucho peso. En África la persona está por encima de todo, mientras que aquí por desgracia manda el capitalismo. Me gustaría que se recapacitara un poco acerca de esto. Hay formas mejores de vivir. Hay que intentar ayudarse los unos a los otros. Me llama la atención, por ejemplo, que gente del mismo bloque de viviendas no se hable. Sé que esto es cosa de estos últimos años y que antes la gente vivía como en África: se ayudaban, se intercambiaban las cosas…
¿Vive solo?
No, vivo con mi mujer y mis dos hijos. Ella es también senegalesa. Nos casamos en 2005 y después ella vino aquí. Nuestros hijos tienen cuatro y dos años. Nacieron aquí, pero de vez en cuando vamos a Senegal a visitar a la familia.
¿Qué intenciones tienen de cara al futuro?
Quiero volver a Senegal, pero es una decisión que hay que meditarla bien: quiero regresar en condiciones, por lo que no sé cuándo será posible. Ya cuando salí de allí tenía claro que algún día volvería. Quiero que mis hijos pasen todos los años por lo menos un mes en Senegal para que estén preparados para cuando les toque volver. Los que no han salido de aquí en diez o quince años no quieren regresar al país de sus padres.
De momento sigue aquí y está trabajando para mejorar nuestra sociedad.
Blancos, negros y amarillos; todos somos personas. No se puede catalogar a la gente por su color o por su lugar de origen. Lo más importante es si es buena persona o mala. El ser humano le tiene miedo a lo que es diferente o nuevo, pero no se puede juzgar sin conocer.
¿Se siente afortunado?
No sé si soy afortunado o he hecho lo que tenía que hacer. Yo nunca he tenido ningún problema, pero hay gente que lo ha pasado muy mal para poder venir aquí.
En Bategite prestan ayuda a los inmigrantes con problemas.
Así es. Ayudamos a conseguir y renovar los papeles: la tarjeta de residencia, el contrato, el certificado de empadronamiento, la convalidación de títulos… Otro de los problemas que tratamos es el de la relación entre los inmigrantes. Están divididos en clanes: los marroquíes y argelinos no se tratan con los negros, por ejemplo. Pero la gente de aquí no distingue entre unos y otros y nos mete a todos en el mismo saco. La división es mala para nosotros, por lo que estamos trabajando para impulsar la comunicación entre los inmigrantes. Además, tratamos de acercarnos a la gente de aquí. Somos los que hemos venido de fuera, por lo que el primer paso tenemos que darlo nosotros. Queremos que la gente nos conozca y en fiestas de Beasain vamos a desarrollar diversas actividades con ese fin.
¿Considera que a usted se le recibió bien? En CAF no habrá muchos ingenieros senegaleses…
A la gente igual le choca que un senegalés trabaje de ingeniero o hable euskera, pero yo siempre digo que la inteligencia no tiene color. Es uno mismo quien tiene que hacerse respetar: en un barco es mucho más difícil que en una fábrica. Para aguantar varios meses en la mar hay que ser muy fuerte.
Muchos senegaleses trabajan de marineros.
Es gente con tradición marinera, pero yo nunca había subido a un barco. El primer mes estuve a punto de arrojar la toalla, pero pensé que si otros podían soportarlo yo también.
¿Habla euskera?
Sí, pero todavía me queda margen de mejora. Mis hijos hablan perfectamente y mi mujer se acaba de apuntar a un cursillo. Es muy lista y tiene facilidad para los idiomas. Es economista pero todavía no ha encontrado trabajo en ello.
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