Desembarco a las puertas de Occidente
Italia alerta de una «invasión» mientras Bruselas pide que «no se especule»
El Mundo, , 25-02-2011Los mediterráneos se preparan para la posible llegada de miles de inmigrantes y refugiados desde Libia y el resto del convulso norte de África, y, como ante cada crisis de fronteras, Italia, España o Francia tratan de convencer a sus vecinos del centro y norte de Europa para que pongan más medios y dinero.
Los ministros de Interior de Italia y Malta defendieron ayer acalorados ante sus colegas de la UE los riesgos frente a escépticos centroeuropeos. Mientras el italiano hablaba de «una invasión» y aseguraba que hasta un millón de personas podrían plantarse repentinamente en su país, la comisaria europea de Interior, la sueca Cecilia Malmström, insistía en que no se puede «especular con las cifras» y recordaba que aún no ha llegado «nadie» desde las costas libias.
Pero el desembarco de más de 5.000 tunecinos a la isla siciliana de Lampedusa es sólo el principio, según Italia, y también según España. «Sabemos exactamente lo que va a pasar», aseguró el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba. La agencia de control de fronteras de la UE, Frontex, estima que hay entre 500.000 y 1,5 millones de subsaharianos en Libia, aunque no cuántos podrían llegar a la UE.
«Italia es sólo la puerta de Europa… Lo que no podemos es pensar que los inmigrantes han llegado a Italia. Han llegado a Europa», recalcó el vicepresidente español. Rubalcaba dijo que la UE tiene que «estar preparada», pero «no se pueden anticipar acontecimientos».
Más catastrofista, el ministro de Interior italiano, Roberto Maroni, anunció que habrá «una invasión» que puede «poner de rodillas a cualquier Estado». «Somos capaces de gestionar la emergencia, pero no durante mucho tiempo», se quejó el italiano, que interpretó que Frontex calcula que llegarán a Italia un millón y medio de personas. Maroni aseguró que Al Qaeda apoya a los «rebeldes» y que la UE debe «evitar que Libia se convierta en un nuevo Afganistán a dos pasos de nosotros».
Los centroeuropeos siguen más tranquilos y se consideran a salvo. Austria recalcó que Italia es suficientemente grande para manejar unos pocos miles de inmigrantes y Alemania sugirió que el peligro está sobredimensionado. El ministro de Interior germano, Thomas de Maizière, que no teme la llegada masiva a su país de refugiados, defendió los controles más que las ayudas. La UE, según él, «no puede acoger a todos los africanos pobres porque actualmente no encuentren trabajo en Libia».
Frontex ha lanzado una misión especial en el Mediterráneo, aunque, de momento, sólo cuenta con dos barcos, cuatro aviones y dos helicópteros para patrullar la zona y 30 expertos encargados de identificar la nacionalidad de los inmigrantes y detectar posibles redes de tráfico de seres humanos. La Comisión Europea presentó ayer varias opciones a las que se puede recurrir en caso de emergencia, como la acogida temporal de personas sin estatus de refugiado, y el uso de varios fondos, aunque las desarrollará en las próximas semanas.
España, Francia, Chipre, Grecia y Malta han pedido un fondo especial de ayuda, pero, hasta ahora, la Comisión, que maneja el presupuesto de la UE, no ha ofrecido más dinero. Roma ha pedido 100 millones de euros de manera urgente, pero la Comisión afirma que se debería conformar con los 75 previstos. En privado, los funcionarios dudan de si Italia está intentando aprovechar la crisis libia para hacerse con más fondos. «¿Cómo van a venir decenas de miles de inmigrantes? ¿A nado? No va a haber un éxodo bíblico», ironizaba un experto comunitario en Bruselas.
Sálvese quien pueda. A la guerra civil que vive Libia estos días se suma otro conflicto, protagonizado por los que quieren abandonar cuanto antes el país africano. El caos reina en el aeropuerto de Trípoli, donde centenares de personas peleaban ayer para alcanzar los aviones. «Los pasajeros que quieran llegar a las puertas de embarque están en peligro», advirtió la aerolínea Alitalia.
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