la pregunta al lector

Euskadi ofrece 214 puntos para distintos cultos religiosos

Expertos en Derechos Humanos apuntan en un informe que la pluralidad de credos es irreversible

Deia, J. Fernández, 24-02-2011

Bilbao. Es una realidad con la que la población vasca convive desde hace ya años, décadas incluso. Sin embargo, el fenómeno indiscutible de la diversidad religiosa en Euskadi no ocupa un lugar preferente en las agendas políticas a pesar de que el estudio Pluralidades latentes. Minorías religiosas en el País Vasco constata que en los tres Territorios Históricos han sido identificadas 214 comunidades religiosas con espacios de culto.

En base a estos datos, y al trabajo de campo realizado durante dos años por una docena de investigadores (de la Fundación Ignacio Ellacuría y el Instituto Pedro Arrupe, entre otros), los responsables del informe sociológico presentado ayer concluyen que la diversidad religiosa “es un hecho”. Tal y como explicaba Eduardo Ruiz, director del Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe, “ha habido una considerable transformación del paisaje religioso que tenía esta sociedad tradicionalmente y esa dicotomía entre católicos o no. Es un fenómeno que podemos dar por definitivo e irreversible”, zanjaba el coordinador del libro.

Aquellas creencias agrupadas en torno al cristianismo reformado y evangélico es el mayoritario con 96 comunidades; por detrás, con 38 puntos de culto, estarían las comunidades musulmanas; después, los popularmente conocidos como testigos de Jehová (32); los budistas (15); los practicantes de la Fe Bahá"í y adventistas (9 espacios ambos); el cristianismo oriental y ortodoxo (8); los mormones (4); los seguidores de la iglesia de la Cienciología (2); y uno, en Ordizia para Lectorium Rosicrucianum, cuyos fieles están pensando en abrir otro centro en la capital alavesa.

Con este panorama, la prologuista del volumen, la consejera de Justicia y Administración Pública, dedujo que la vasca “es una sociedad plural en lo religioso”. No obstante, Idoia Mendia reconoció que el desconocimiento ha ocasionado una irregular respuesta por parte de las administraciones; si bien asuntos como el de la alimentación específica en los comedores escolares o los espacios habilitados para enterrar a personas de distintos credos han sido resueltos. Así, a su juicio, la diversidad religiosa constituye “una nueva característica de la identidad vasca a cuya complejidad contribuye”.

Desde el Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe, su director insistía en que la libertad religiosa “no es un factor de desintegración social sino todo lo contrario. Es un elemento cohesionador. Es un estadio sano, saludable, de una sociedad basada en la libertad. Lejos de ser un problema, la diversidad nos enriquece”.

En idéntica línea se expresaron el resto de participantes en el acto de ayer (Ministerio de Justicia, y Pluralismo y Convivencia) quienes animaron a las instituciones a garantizar el ejercicio de la libertad de creencia. “La religión no pertenece solo al ámbito privado, sino que se puede y se debe manifestar públicamente, desde la máxima libertad con las mínimas restricciones”, dijo José María Contreras.

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