«Hay apuñalados por todas partes»

Un hombre en paro y desahuciado acuchilla y golpea a 12 personas en Ibiza

El Mundo, RICARDO F. COLMENERO, 24-02-2011

Mohamed lo había perdido todo. Tras abandonar Marruecos y residir gran parte de su vida en la isla de Ibiza, se encontraba, a sus 41 años, sin trabajo. Había sido implicado en una red de tráfico de estupefacientes y su mujer lo había abandonado tras presentar contra él una denuncia de malos tratos. Además, había sido desahuciado por no pagar el alquiler y llevaba 12 días residiendo en una pensión de San Antonio, donde no había podido abonar ni una sola noche.

Armado con un pequeño cuchillo de cocina dentado y un trozo de tronco de árbol de unos 50 centímetros, decidió salir ayer a las calles a saldar sus cuentas.

«Estoy en la calle del Mar. Hay un hombre con un cuchillo y me acaba de apuñalar. Me estoy desangrando». A las 12.45 horas, el servicio de emergencias del 112 recibía la primera llamada de auxilio de un hombre de 53 años que se encontraba en la puerta de un locutorio.

Pocos segundos después, otra llamada; y después otra, y luego otra más. Las calles de San Antonio se estaban convirtiendo en un reguero de sangre y gritos de pánico.

En esta época del año, apenas hay gente por las calles de la localidad, por lo que el corpulento Mohamed tuvo que caminar mucho para encontrar a sus víctimas. No hablaba con ellas. A la mayoría ni siquiera las conocía. Simplemente se dirigía hacia ellas en silencio y las apuñalaba, o las golpeaba con el tronco en la cabeza.

En la misma calle del Mar se topó con el padre del propietario del hostal en el que se hospedaba, un hombre de 74 años al que se acercó por la espalda y le hizo un corte en la nuca.

Giró por otra calle y golpeó en la cabeza con el tronco a un hombre de 39 años y apuñaló a otro de 68 en el costado.

Poco después, decidió meterse en un supermercado. Se acercó a la cajera, de 56 años, y le golpeó con el tronco en la cabeza para después hacerle un corte en el cuello. Un reponedor, de 32 años, salió en su ayuda pero resultó gravemente herido de una puñalada en el vientre, así como el encargado, de 60.

Tras salir del establecimiento, se metió en otra calle, en la que encontró otra tienda de comestibles. Apuñaló en el tórax al encargado, de 48 años, y a su mujer, de 43, a los que hirió de gravedad.

Como si en lugar de tratar de asesinarlos quisiera marcarlos de alguna forma, salió de allí y, en otra calle, se encontró a un joven de 30 años y a una mujer de 26, a los que también clavó el cuchillo.

En ese momento, todos los efectivos de la Policía Local de San Antonio y de la Guardia Civil le estaban buscando por la zona centro de la localidad.

Finalmente lograron dar con él en la calle de Mossen Ribas. Un agente de la Guardia Civil que trató de reducirlo recibió un fuerte golpe en el pecho con el tronco, por el que precisó asistencia médica.

Al verse rodeado por los agentes, y con el rostro desencajado, gritó algunas palabras en su lengua natal. Se cortó el cuello con el cuchillo y después se lo clavó en el costado izquierdo. Los agentes se le echaron encima y lograron reducirlo tras los 30 minutos más tensos de la historia de la localidad ibicenca.

Sanidad montó un hospital de campaña en medio del pueblo. «Hay apuñalados por todas partes», reconocían. Ocho heridos, incluyendo el autor de las agresiones, permanecían anoche ingresados en estado grave en el hospital de Can Misses.

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