Cae una red internacional de proxenetas que operaba en dos burdeles de Irun y uno de Vitoria
una menor
era obligada a ejercer la prostitución
Entre las víctimas de la organización figura también una joven con una minusvalía psíquica
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 19-02-2011donostia. Dos burdeles de Irun y otro de Vitoria han sido cerrados por su presunta integración en una red internacional que obligaba a prostituirse a una menor y una joven de 18 años disminuida psíquica. La organización dirigía una decena de prostíbulos en todo el Estado y en la operación han sido detenidas quince personas.
Según informó ayer la Policía, la red estaba asentada en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y estaba dirigida por una mujer originaria de Bielorrusia, apodada Victoria, que, al parecer, había regularizado su situación en el Estado contrayendo matrimonio fraudulento con un proxeneta español.
La organización ahora desarticulada gestionaba dos burdeles en Irun, uno en Vitoria, tres en Vilanova i a la Geltrú, uno en Calella (Barcelona), uno en Granollers (Barcelona), uno en Sant Adrià del Besòs (Barcelona) y otro en Salou.
En el registro del burdel de la capital alavesa la Policía localizó una caja fuerte con la documentación, dinero y efectos personales de una de las jóvenes explotadas.
Es precisamente en este local donde se ha podido determinar que una menor de 17 años fue obligada a ejercer la prostitución en el pasado.
Entre las víctimas de esta red figura también supuestamente una chica de 18 años, con una minusvalía psíquica, cuya madre denunció que se había escapado de su domicilio y que estaba retenida en contra de su voluntad, siendo obligada a prostituirse en un club de Vilanova.
Posteriormente, la joven fue localizada en el barrio del Raval de Barcelona, ejerciendo la prostitución, por lo que fue acogida por una ONG, si bien la abandonó a los pocos días y fue posteriormente localizada en Madrid ejerciendo de nuevo la prostitución a cargo de una pareja de nacionalidad rumana, que fue detenida y que al parecer también forma parte de la red desarticulada.
En cualquier caso, la mayoría de las víctimas de esta red eran captadas en su país con engaño y, una vez trasladadas a Vilanova, eran repartidas entre los diferentes burdeles que la red gestionaba en todo el Estado.
Se da el caso, además, de que las hijas de la supuesta máxima responsable de la red, de 16 y 12 años, convivían en muchas ocasiones en el club con el resto de víctimas, por lo que ellas mismas se encargaban de recibir a los clientes.
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