Desmantelan una red que prostituyó a una menor en un piso de Vitoria

El Correo, DAVID GONZÁLEZ, 19-02-2011

Las engañaban con falsas expectativas sobre un futuro mejor en España. Una vez aquí, les retenían la documentación y las obligaban a prostituirse. La Policía Nacional ha desarticulado esta red internacional, cuyo centro de operaciones se asentaba en la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú, pero que contaba con ramificaciones en el País Vasco. En concreto, en dos burdeles de Irún y en un piso de Vitoria. En este último, dos miembros de la organización obligaron a vender su cuerpo a varias chicas de Europa del Este. Una de ellas, menor de edad. Entre las víctimas de esta organización criminal también figura una disminuida psíquica de 18 años.

En Vitoria, agentes de la Jefatura Provincial y de la Brigada Provincial de Extranjería actuaron en un piso – burdel de la calle Florida. La entrada, gracias a un mandamiento judicial dictado por el Juzgado de Instrucción número 1, se produjo el pasado 5 de noviembre. Detuvieron a un hombre, S.G. de 43 años, y a una mujer, O.B. de 26 años y nacionalidad rusa, acusados de un delito de trata de seres humanos para la explotación sexual y de asociación ilícita relativo a la prostitución. En el momento del arresto, los efectivos policiales se ocuparon de una caja fuerte donde guardaban la documentación de una de las chicas obligadas a comerciar con su cuerpo. También intervinieron dos ordenadores, 25 teléfonos móviles, 24 tarjetas de telefonía, un datáfono, anotaciones con los recibos y servicios prestados, 1.940 euros, 140 rublos rusos y 200 gramos de sustancias estupefacientes (cocaína, hachís, marihuana), junto a dos balanzas de precisión. Los dos presuntos proxenetas permanecen en la prisión de Nanclares de la Oca, donde aguardan la celebración del correspondiente juicio.

La jefa, de Bielorrusia

La operación ha incluido un total de quince detenidos y el registro de una decena de prostíbulos. Según informó ayer la Policía, la red ahora desarticulada estaba asentada en Vilanova i la Geltrú y estaba dirigida por una mujer originaria de Biolorrusia, apodada ‘Victoria’, que al parecer había regularizado su situación en el país gracias a un matrimonio fraudulento con un proxeneta español. Esta sociedad gestionaba tres burdeles en dicha localidad barcelonesa, además de otros en Calella, Granollers, Sant Adrià del Besòs y Salou, más los dos de Irún y el de la calle Florida de la capital alavesa.

Entre las víctimas de esta red, aparte de la menor de 17 años que ‘trabajó’ en Vitoria, figura una chica de 18 años con una minusvalía psíquica. Su madre denunció que se había escapado de casa y que estaba retenida en contra de su voluntad, siendo obligada a prostituirse en un club de Vilanova. Posteriormente, la joven fue localizada en el barrio del Raval de Barcelona ejerciendo la prostitución, por lo que fue acogida por una ONG, si bien la abandonó a los pocos días. Posteriormente la descubrieron en Madrid, donde también se vendía al mejor postor obligada por una pareja de nacionalidad rumana. Ambos fueron arrestados acusados de formar parte de la organización desarticulada.

La mayoría de las chicas eran captadas en su país con engaños. Una vez trasladadas a Vilanova eran repartidas entre los diferentes burdeles que la red gestionaba.

Las hijas de la cabecilla

Se da la circunstancia de que las hijas de la máxima responsable de la red, de 16 y 12 años, convivían en muchas ocasiones en el club, por lo que ellas mismas recibían a los clientes. Por este motivo, la Policía ha puesto a las menores a disposición de la Generalitat, que decidirá sobre su guardia y custodia. Debido a ello, a la madre y a su compañero sentimental se les acusa también de un delito de corrupción de menores.

La investigación se inició a raíz de un aviso de Interpol – Bielorrusia. Una mujer de ese país desveló que había sido captada mediante engaños y trasladada a España con documentación falsificada en Lituania. Ya en Vilanova, la red le quitó el pasaporte y le informó que había contraído una deuda de 7.000 euros que debía saldar prostituyéndose. Tras ocho meses, pudo abandonar a los proxenetas y regresar a su país.

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