«Estoy en la lista de la gente que debería desaparecer»
El Correo, , 18-02-2011Bahiyyih Nakhjavani ha arrasado con su último libro, ‘La mujer que leía demasiado’. Ayer se pasó por Bilbao para hablar del ‘best seller’ internacional sobre la poetisa Tahirih Qurratu’l – Ayn, la primera mujer iraní que rechazó el uso del velo y fue encarcelada por enseñar a leer a otras gentes y proclamar la dignidad femenina.
- Tahirih Qurratu’l – Ayn…
- … ¡Quería contar la historia de esta mujer porque, si entendemos el pasado, podemos comprender muy bien lo que está sucediendo ahora!
- ¿Qué le atrajo de ella?
- Su coraje y valentía. Se opuso a todo un sistema de pensamiento de una forma brillante, inteligente, con belleza… Pero una noche de verano de 1852, en Teherán…
- La asesinaron.
- La llevaron a un jardín, en mitad de la noche, y la estrangularon, de forma secreta, con una bufanda. No podía ser ejecutada en público porque era un personaje muy importante y conocido. No querían provocar ningún revuelo.
- ¿Cómo se explica que haya fascinado a tantos lectores de países tan distintos?
- Las diferencias, la subyugación de la mujer… Son temas que aún arrastramos y que nos interesan a todos.
- ¿Ha gustado por igual a mujeres que a hombres?
- Ja, ja. Espero que sí.
- Cada uno de los cuatro capítulos del libro arranca con el asesinato de un hombre: rey, alcalde, primer ministro y clérigo.
- Ja, ja. Estoy contenta de la observación tan inteligente que hace.
- ¿Le parece acertada la idea de perpetrar estos crímenes literarios para mostrar la invisibilidad de la mujer en muchos países?
- Cada uno de estos hombres representa un tipo de poder: administrativo, clerical, monárquico… Comencé así porque esos hombres representaban formas de poder contra los que se rebeló Tahirih y porque la muerte es un truco literario muy interesante.
- Pasan los siglos y la intolerancia no cesa.
- Un siglo atrás, cuando esta mujer vivió, estaba sola. En el Irán de hoy hay muchas mujeres con el mismo pensamiento y deseo de cambio.
- De vivir hoy, ¿correría la misma mala suerte?
- Definitivamente. Nada le atemorizaba. También la persiguieron por ser bahá’i. Y en esa época, como ahora, también se les acorraló.
- ¿Por qué?
- El fundador de los bahá’i también propugnó la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
- Usted nació en Irán…
- Sí.
- Pero se crió en Uganda, estudió en Gran Bretaña y Estados Unidos y vive en Francia. Es más afortunada que la mujer de su libro.
- Hoy no pertenecemos a un solo país. Todas las mujeres que hemos emigrado de Irán hemos arrastrado mucho sufrimiento, pero también nos ha abierto la mente.
- ¿Cuándo salió de su país?
- Era una niña. Apena tenía tres años cuando dejé Irán. Retorné como estudiante a los 19. Estaba aún el régimen del Sha. Me quitaron mi pasaporte y no me lo devolvieron. Yo también soy bahá’i.
Sin extremismos
- ¿Qué son los bahá’i?
- Somos la minoría religiosa más grande del país, más que la cristianos y judía, pero es la única que no está oficialmente reconocida. Sólo por eso se creen con derecho a perseguirnos. La situación, para los bahá’i, es hoy mucho peor todavía.
- ¿Por qué?
- Hace un par de días se me acercó un iraní en Barcelona y me contó que todo Irán vive actualmente bajo la misma asfixia que sufrió Tahirih cuando fue estrangulada. Yo no he vuelto más, pero leo todo lo que puedo para saber cómo está mi país.
- Es curioso. Tahirih fue condenada por enseñar a leer y usted da clases de literatura.
- Ja, ja. Ella fue una heroína, aunque yo espero que no me asesinen. Fue ejecutada no sólo por enseñar a leer y escribir. Quería abrir las mentes y fomentar otras formas de vida. Esa combinación la convirtió en una mujer peligrosa.
- ¿Vivirá Irán su particular ‘revolución egipcia’?
- Todos nos estamos haciendo esta pregunta.
- ¿Y?
- Al fundamentalismo no se le puede combatir con otra actitud igualmente fundamentalista. Debemos observarnos a nosotros mismos y evitar actitudes extremas. Entre Irán y Egipto hay grandes diferencias.
- ¿Cuáles son?
- El Gobierno egipcio era secular, no religioso. Y no debemos olvidar la tremenda fuerza de la Guardia Revolucionaria (cuerpo de élite de las fuerzas de seguridad iraníes). Reciben dinero del Gobierno y, por tanto, su lealtad va a ser inquebrantable. Aunque ya se escuchan voces de protesta.
- ¿Regresará algún día a Irán?
- Desearía, pero, lastimosamente, mi apellido y mi nombre proceden de uno de los nombres y apellidos que están muy arriba en la lista de gente que debería desaparecer. Ahí estoy yo. Sería muy peligroso volver, de momento. Me da miedo decir cosas que se podrían utilizar para hacer más daño a los bahá’i inocentemente encarcelados en Irán.
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