El Bundestag asume la ´Carta de los expulsados alemanes´ de la posguerra y provoca una protesta de historiadores

"Dios nos dio una patria"

La declaración de 1950 no menciona los crímenes nazis y es ambigua sobre las fronteras europeas

La Vanguardia, RAFAEL POCH, 17-02-2011

Setenta conocidos historiadores alemanes y extranjeros (polacos, israelíes, checos y estadounidenses) han suscrito una carta de protesta por la adopción, el jueves pasado por el Bundestag, de un documento histórico que consideran ambiguo respecto a las responsabilidades alemanas en la Segunda Guerra Mundial. La adopción de la llamada Carta de los expulsados alemanes de la posguerra es una “señal político-histórica errónea”, dicen los historiadores. Aprobada el día 10 con los votos de democristianos y liberales y la oposición de socialdemócratas, verdes y Die Linke, la Carta es paso previo al establecimiento de una jornada específica oficial de recuerdo de los expulsados alemanes de la posguerra, el 5 de agosto. Ese día, en 1950, la Carta fue proclamada por representantes de los expulsados en Stuttgart.

Se estima que trece millones de alemanes fueron expulsados de los territorios alemanes perdidos por el III Reich o anteriormente colonizados por alemanes en Prusia Oriental, Pomerania Oriental, Brandemburgo Oriental, Silesia, Danzig (Gdansk), los países bálticos, Polonia, Hungría, Yugoslavia y Rumanía. Más de dos millones murieron en aquella operación, sancionada por las potencias aliadas en Potsdam.

La Carta de 1950 proclama el “derecho auna patria” para aquellos expulsados en unos términos casi teológicos que los define únicamente como víctimas, sin la más mínima referencia al dramático contexto general, algunos de cuyos datos son: un total de treinta millones de expulsados de todas las nacionalidades al final de la guerra en Europa; seis millones de judíos, centenares de miles de gitanos y 3,3 millones de prisioneros soviéticos asesinados por los nazis, 27 millones de muertos en la Unión Soviética y un continente arrasado. El documento de los expulsados alemanes de 1950 menciona, sin referirse a ese contexto, una renuncia a la venganza, dándose la impresión de que existe un derecho moral a ella de los alemanes expulsados al que generosamente se renuncia.

“Dios puso a las personas en su patria, después las personas fueron expulsadas de ella con violencia, lo que significa matarlas espiritualmente. Hemos sufrido ese destino y exigimos el derecho a una patria que Dios nos dio como derecho fundamental”, señala el documento de 1950 bendecido ahora por el Parlamento alemán.

Los historiadores ven inaceptable que un documento que no menciona las barbaridades nazis y que, asumiendo el “derecho a la patria”, introduce ambigüedades sobre el reconocimiento de las actuales fronteras europeas haya sido aprobado por el Bundestag. También señalan que ya existe un día internacional establecido por la ONU para el recuerdo de emigrados y refugiados.

Polonia ha rechazado el proyecto de declarar una jornada de recuerdo de los expulsados alemanes y su Ministerio de Exteriores ve “elementos inquietantes” en la iniciativa. “Las expulsiones fueron una consecuencia de la guerra mundial desencadenada por Alemania”, observa el diario polaco Gazeta Wyborcza.

“Los autores de la Carta no mencionan ni los crímenes nazis, en los que los posteriormente expulsados habían participado, ni las causas de la guerra oel genocidio de judíos, ni el Plan General Este, que preveía la expulsión y parcial eliminación de entre 30 y 50 millones de ´eslavos subhumanos´ tras la victoria final”, escribe el historiador polaco Krzystof Ruchniewicz en el diario Frankfurter Rundschau.

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