Berlusconi pretende que sus patrulleras impidan la salida de pateras desde las mismas aguas tunecinas / La UE «no está haciendo nada», denuncia Maroni
Italia teme un «éxodo bíblico» desde Túnez
No cesa el flujo de inmigrantes tunecinos que desembarcan en la isla italiana de Lampedusa. Espoleados por la inestabilidad que vive su país, sumido en una transición democrática tras la caída del dictador Zine el Abidine Ben Ali
La Razón, , 14-02-2011Desde entonces, miles de personas se están congregando en los puertos del sureste de Túnez para coger embarcaciones que les llevan hasta esta pequeña isla situada en el corazón del Mediterráneo. El número de indocumentados que ha llegado a Lampedusa en los últimos días es incierto, pero podría llegar a los 5.000.
El Gobierno de Silvio Berlusconi ha comenzado por fin a responder a la crisis humanitaria. El centro de acogida para extranjeros de la localidad, que estaba cerrado, fue ayer reabierto para albergar a alrededor de un millar de los recién llegados. El resto fue acomodado en polideportivos, escuelas y algunas dependencias del puerto. El aluvión de inmigrantes pone a la isla en una situación de gran presión: son casi tantos los irregulares llegados estos días como todos los habitantes de Lampedusa.
El Ejecutivo italiano teme sufrir el «éxodo bíblico» que se puede estar ya produciendo desde Túnez. Roberto Maroni, ministro del Interior, denunció que la UE «no está haciendo nada» frente al terremoto institucional y político que vive el norte de África «con posibles efectos devastadores para Europa a través de Italia». Maroni anunció que está negociando con las autoridades tunecinas la intervención de las fuerzas de seguridad italianas en su territorio para detener el flujo migratorio. Su colega de Exteriores, Franco Frattini, detalló que las patrulleras transalpinas se encuentran frente a las aguas del país magrebí para impedir, en cuanto sea posible, la salida de más embarcaciones con destino a Lampedusa. Se seguiría en la resolución de esta crisis el modelo ya utilizado en 1997 cuando miles de albaneses intentaron alcanzar las costas italianas.
El testimonio de algunos de los tunecinos llegados estos días a Lampedusa muestra las consecuencias del vacío de poder. «Vivir allí se ha convertido en algo imposible: hay violencia, robos y no se sabe quién manda. El país va a la deriva», afirmó una de las mujeres desembarcadas. Explicó además que su destino final era Francia, donde pretendía reunirse con unos familiares. Sus palabras dan la razón a Italia cuando denuncia que se trata de un problema europeo. Grecia, de momento, ha anunciado que incrementará el control de sus fronteras terrestres y marítimas por miedo a que los egipcios sigan los pasos de los tunecinos y se echen también al mar.
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