raquel díaz serrano y nathanael martínez suero

"Hablar la misma lengua ayuda a la relación entre las familias"

Diario de Noticias, n. arigita, publicista y marmolista, 14-02-2011

tudela. Como dominicano, Nathanael Martínez sólo tenía dos opciones para llegar a Navarra y establecerse. O venir con un contrato de trabajo o acogerse a la reagrupación familiar. De eso hace diez años, cuando apenas se contabilizaban inmigrantes procedentes de la República Dominicana en la Ribera, por lo que la opción laboral fue su salida. El hecho de no tener otros compatriotas, al margen de su hermana, en los que refugiarse hizo que inmediatamente entablara relación con los tudelanos. De hecho, a la que es su pareja desde hace ya nueve años, Raquel Díaz, la conoció a través de una amiga común. “Me lo presentó un día en una tienda a la que él iba mucho y en la que trabajaba esta chica. Luego, nos fuimos viendo por ahí, nos encontrábamos cuando salíamos a tomar algo y así empezó todo”, recuerda Raquel, publicista de 30 años.

La relación se ha mantenido desde entonces con total normalidad, a pesar de que la primera reacción por parte de la familia de ella fue de sorpresa y cierto temor. “No era cuestión de que tuviera otro color o cultura, hablamos de un caribeño, un hombre dominicano… Tienen cierta fama de mujeriegos y bebedores, y eso les asustaba”, comenta la tudelana. Nathanael, sin embargo, confiesa que su madre estuvo “encantada” con la noticia y que en contadas ocasiones ha tenido problemas por su origen. “Quizás en el trabajo algunas veces, pero en mi vida cotidiana todo lo contrario”.

lengua y religión Tras nueve años de relación, gran parte de ellos de vida en común, la pareja admite que su futuro puede pasar por formalizar su situación. “No es algo prioritario, pero sí que nos lo planteamos y, si llegara el momento, la salida más probable sería una boda civil”, coinciden. Lo cierto es que su unión, al margen de la nacionalidad, presenta otras diferencias, como la religiosa. “A mí me inculcaron una cultura protestante y Raquel es católica, pero eso no nos preocupa demasiado ni nos crea conflictos. Discutimos sobre ello, pero ninguno de los dos somos realmente practicantes”, admite Nathanael.

En cuanto al tema de la descendencia, las discrepancias no tienen nada que ver con quién es quién ni de dónde procede. Las cosas están claras: Raquel, de momento, no quiere ni oír hablar de niños y a él, sin embargo, le gustaría intentarlo. “Ya salió el tema”, dice ella sonriendo. “Sí, sí, que salga el tema”, le replica él bromeando. Se entienden y, como reconoce el dominicano, “en eso ha influido mucho el idioma, supongo que parejas mixtas con distinta lengua son más complicadas, también porque la relación entre familias se hace más difícil. En nuestro caso, ha ayudado mucho que todos nos pudiéramos entender”.

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