5.500 euros para desandar un sueño de 3.500 km
Diadia Sarr llegó a Navarra hace dos años procedente de Senegal. Una leucemia le truncó sus sueños el pasado 8 de febrero. Ahora, sus amigos tratan de reunir 5.500 euros para cumplir su último deseo y repatriar el cuerpo a Senegal.
Diario de Noticias, , 13-02-2011la historia de Diadia Sarr narra una vida difícil, de lucha y superación contra las adversidades que, espoiler mediante, desemboca en un final trágico. El principio de su aventura comienza hace cuatro años, cuando Diadia, con 27 años, decide emigrar de Taiba Mbaye, una población a doscientos kilómetros de la capital del país, Dakar, a Tenerife. Su periplo concluye cuatro años después, el 8 de febrero, con su fallecimiento en el Hospital de Navarra a causa de una leucemia. Ironías del destino, el 7 de febrero recibía en el hospital los papeles que le convertían en ciudadano legal. Ahora, sus allegados tratan de reunir 5.500 euros para cumplir el último deseo de Diadia: regresar a Senegal, donde le aguardan sus seis hermanos y su padre.
La narradora de la historia es Silvia las Heras, amiga del senegalés. Se conocieron en Ribaforada, donde Diadia se trasladó en busca de trabajo, pero su amistad se estrechó en el hospital cuando, una tarde, Diadia le contó las vivencias que le habían hecho recorrer 3.500 kilómetros en busca de un futuro que terminó por darle la espalda.
Diadia se trasladó a Alcira, en Valencia, donde vivió año y medio vendiendo CDs. Fue detenido varias veces por la Policía por este hecho y llevado a juicio más de una vez. Por si fueran pocos problemas, sus abogados le estafaron. Le cobraban cantidades en torno a los 400 euros para, llegado el juicio, no aparecer. Los pleitos se retrasaban una y otra vez y, entre tanto, unos amigos comentaron a Diadia que en Navarra había trabajo y, harto de vender CDs y los problemas que le acarreaba, se traslado a Ribaforada.
Allí conoció a la familia de Silvia las Heras. Su padre, Gregorio, entabló amistad con Diadia, al que llamaron Yaya. Eran vecinos, e incluso Gregorio trataba de ayudarles dándoles verduras o algo de ropa. Diadia trabajaba de lo que podía, por lo general en el campo o en la construcción. Con su sueldo tenía que vivir él mismo y mantener a su padre y seis hermanos que vivían en Senegal.
Fue Gregorio quien, viendo un día preocupado a Diadia, se enteró del problema de los juicios y los abogados. Le buscaron un letrado de oficio y Diadia quedó absuelto. De esta forma, fue surgiendo la amistad entre la familia las Heras y Diadia. Hasta que un día, el propio Gregorio, extrañado por no ver durante varios días a Diadia preguntó por él y le dijeron que estaba en la cama sin poder moverse. Era un 5 de julio. Le ingresaron en el Hospital de Tudela y en la mañana del 6 de julio una ambulancia lo trasladó al Complejo Hospitalario de Navarra. Lo que parecía una neumonía se había convertido en una leucemia. De inmediato comenzó con unas sesiones durísimas de quimioterapia, que provocaron que antes de morir, Diadia, que medía 1,90 metros, pesara 52 kilos.
“Era un luchador y su única esperanza era encontrar una médula compatible y regresar un día a Senegal”, recuerda Silvia las Heras, que relata que “las voluntarias y enfermeras del hospital me decían que era imposible conocer a Diadia y no quererlo”.
Así fueron transcurriendo los meses en el hospital, donde vibró con el gol de Iniesta del 11 de julio y planeaba con Silvia unas vacaciones en Senegal. Sin embargo, la médula no llegó hasta una semana antes de su fallecimiento y su cuerpo se encontraba tan debilitado que fue imposible realizar el transplante. El 7 de febrero, recibía los papeles que legalizaban su situación en Navarra, pero no pudo disfrutarlo. Esa misma tarde era ingresado en la UCI y la mañana siguiente, a los 31 años, la leucemia echaba por tierra los sueños de una vida mejor para Diadia.
“Creo que es un derecho que Diadia pueda descansar en su país, donde le lloren su padre, sus hermanos y su gente”, expresa Silvia las Heras. Para ello, se requieren 5.500 euros. Quien quiera ayudar a cumplir el último deseo de Diadia, puede hacerlo ingresando una pequeña suma de dinero en la cuenta de la Caja de Ahorros de Navarra 2054 1213 49 9161268329.
Mientras, sus amigos le despiden hoy y ayer en la mezquita de Tudela, donde descansan los restos de Diadia a la espera de desandar el camino que recorrió hace ya cuatro años.
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