consecuencias sociales de la crisis en gipuzkoa (y III)

Cae un 50% las solicitudes de arraigo social para "sin papeles" en el territorio

la necesidad de acreditar un contrato laboral de un año imposibilita el trámite

El servicio doméstico se ha convertido en el principal sector que permite formalizar la situación administrativa

Diario de noticias de Gipuzkoa, jorge napal, 13-02-2011

donostia. La irregularidad administrativa que atrapa a inmigrantes en Gipuzkoa se está dilatando en el tiempo. Cerrado el régimen general, hoy por hoy, el arraigo social es prácticamente la única fórmula para obtener el primer permiso de trabajo y residencia, una fórmula que, aun siendo el último asidero, ha caído en picado durante el último año. De las 837 tramitaciones realizadas en 2009 se ha pasado a las 429 de 2010. El acusado descenso guarda relación directa con la difícil coyuntura económica. Sin trabajo, no hay renovación.

Es el inmigrante irregular el eslabón más débil de la cadena social, como se desprende de la memoria de la actividad realizada el año pasado por SOS Racismo en Gipuzkoa, un informe que acaba de trasladar a la Diputación. Un total de 2.069 personas fueron atendidas en sus oficinas de Donostia y Tolosa.

Para acogerse a la fórmula del arraigo social es preciso acreditar, además de tres años de empadronamiento continuado, un contrato laboral de un año, algo que brilla por su ausencia desde hace dos años.

Con el panorama laboral actual, el servicio doméstico se ha convertido prácticamente en la única vía de escape, el principal soporte para que el grueso del colectivo pueda asentar su situación, según vienen observando desde SOS Racismo. “La mayor parte de esas más de 400 personas se están regularizando como empleadas de hogar”, detalla Sandra Lourido, asesora en Gipuzkoa de SOS Racismo. La hostelería se ha convertido en la segunda opción, aunque a gran distancia.

Otro de los aspectos más relevantes de la actividad del año pasado es la denegación de permisos de trabajo y residencia que se ha registrado en Gipuzkoa. La memoria recoge casi un centenar de casos (94), aunque algunos de ellos han sido recurridos en los tribunales y se han acabado ganando finalmente. Las situaciones son de lo más variado, aunque todas ellas guardan relación con la precariedad laboral que afecta al colectivo. La asesora de la agrupación explica que hay casos en los que las dificultades no surgen precisamente por la falta de un trabajo en la actualidad, sino por no haber cotizado lo suficiente durante los años precedentes. En otras situaciones, ocurre lo contrario: ha cotizado, pero en la actualidad no tiene trabajo. Tanto en un caso como en otro, como si del Mito de Sísifo se tratara, estas personas se ven obligadas a empujar perpetuamente su particular peñasco montaña arriba, para verlo caer definitivamente rodando hasta el valle. “Hay quien llevaba una tiempo asentada, que estaba preparada para dar el salto a la segunda renovación y ahora, debido a esta situación, tiene que empezar de cero”.

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