MATRIMONIO Y ADOLESCENCIA
26 niñas de entre 14 y 16 años se han casado en Navarra en la última década
El Gobierno estudia elevar de 14 a 16 años la edad mínima para casarse - Los expertos consideran que también se ha de modificar la edad del consentimiento sexual, fijado en los 13 años - España es uno de los países europeos con una de las edades más bajas para contraer matrimonio con permiso judicial
Diario de Navarra, , 13-02-2011Los matrimonios de adolescentes se dan con cuentagotas, pero en pleno siglo XXI aún hay niños que se casan en la sociedad navarra. Y es que la ley en España permite el matrimonio de niños de 14 años entre sí o con un adulto, si están emancipados, con permiso judicial o sin permiso cuando la familia no se opone. En Navarra, un total de 26 niñas de entre 14 y 16 años han contraído matrimonio en el periodo 2000 – 2009.
Frente a esta abrumadora mayoría de niñas, la estadística solamente recoge en el mismo periodo de tiempo un único caso de un niño casado con 16 años.
Debate abierto
¿Catorce años es una edad adecuada para formar un matrimonio? El debate está servido. El Gobierno ha encargado a un grupo de expertos estudiar la posibilidad de elevar hasta los 16 años la edad mínima para casarse, tal y como está establecida en otros países europeos. La ministra de Sanidad, Leire Pajín, ha señalado estos días que el tema " no es prioritario" en esta legislatura y que el debate se ciñe al ámbito de un comité de expertos que trabaja en un borrador de proyecto de ley de protección de la infancia. No obstante, Pajín ha reconocido que organizaciones internacionales como Naciones Unidas recomiendan a España elevar la edad mínima para casarse.
El psicólogo y pedagogo Javier Urra considera que el problema de fondo es que la ley permite mantener relaciones sexuales consentidas a un niño a partir de 13 años. “Cuando fui Defensor del Menor luché en el Congreso, junto a otras organizaciones, para que se subiera esa edad”. Al final, la edad para el consentimiento de relaciones se elevó en 1998 de 12 a 13 años. “Sigue siendo una edad muy precoz. Es un error gravísimo y lo estamos viendo todos los días en la fiscalía”.
Incoherencia de edades
Casarse a partir de los 14 años, mantener relaciones a partir de los 13 años, capacidad para abortar a los 16 años…. Javier Urra denuncia la falta coherencia entre las diferentes edades legales que permiten a los jóvenes tomar decisiones que afectan a su cuerpo y su vida. La disparidad de edades es tan compleja que da lugar a situaciones tan paradójicas como que los adolescentes pueden casarse a los 14 años con permiso de los padres o judicial, pero no pueden levantar la copa para celebrarlo hasta los 18 años. O como esta otra: las niñas de 16 años pueden abortar, pero en algunas comunidades autónomas no podrían ponerse un piercing sin permiso de los padres. Y en algún caso, como en Andalucía, sin un informe psicológico favorable de madurez.
Incoherencia frente a lo que dice la lógica. “Una chica de 14 años no es madura para vivir en pareja ni para educar a un hijo”, afirma Urra. Porque contraer matrimonio conlleva en la mayoría de los casos el abandono de los estudios, así como la posibilidad de ser madre muy joven. “En un momento en el que la esperanza de vida de la mujer es de 84 años no tiene ningún sentido acortar los ciclos de la infancia”. Por eso, Urra ve en los 16 años una edad de corte “interesante” en cuanto a la madurez psicológica y emocional de un menor. Con todo, el experto señala que los casos de matrimonios de adolescentes son contados y que se ciñen principalmente a la población gitana e inmigrante.
En otros tiempos, también se casaban las adolescentes que se quedaban embarazas. El vicario judicial del Arzobispado de Pamplona, Carlos Ayerra Sola, lo recuerda. “Hace mucho, pero sí. A los padres les parecía mal que la niña fuera madre soltera, pero yo siempre les aconsejaba que esperaran a los 18”. Para el religioso, la lógica dice que los 14 años no es una edad para casarse. " A los 14 años una niña tiene que estar jugando a muñecas, disfrutando de esa infancia".
El profesor del departamento de Trabajo Social de la UPNA, Jesús Hernández Aristu, se suma a las voces que abogan por elevar la edad mínima. “Los 16 me parece incluso poco, porque la mayoría de jóvenes aún está estudiando. La subiría a los 18”. El sociólogo subraya que la madurez no está ligada a una edad determinada. “La madurez no cae del cielo. Viene según las obligaciones que uno tiene y según las circunstancias que vives y que te hacen responder”.
Para el experto, mantener en la legislación la edad mínima en los 14 años es algo “obsoleto”. Y más hoy, cuando hemos convertido la adolescencia y la juventud “en un espacio cada vez más largo en el que no se les da a los jóvenes las condiciones para asumir responsabilidades”. Por eso, considera que elevar la edad mínima eliminaría una legislación “que nos viene de épocas de matrimonios de conveniencia”. “En España nos hemos descuidado muchísimo en la protección del menor. No somos un país que se signifique en el conjunto de sociedades europeas por la sensibilidad hacia el menor. En eso, somos tan retrógrados como en los temas de familia”.
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