La muerte de cuatro niños gitanos conmueve a Roma
Un incendio fortuito muestra la negligente política social
La Vanguardia, , 08-02-2011El incendio fue fortuito, sin ningún trasfondo criminal, pero la tragedia ha puesto en evidencia la secular desidia romana y la negligente política social de las autoridades municipales de la capital italiana. Cuatro niños de etnia gitana y origen rumano, de edades comprendidas entre los 3 y los 11 años, murieron carbonizados en la noche del domingo al prenderse fuego en la barraca que habitaban. Los bomberos llegaron demasiado tarde.
El alcalde de Roma, el posfascista Gianni Alemanno, acudió de inmediato al lugar de los hechos, en un barrio periférico del sur de Roma, y se lamentó amargamente ante la prensa de los problemas burocráticos que existen para desmantelar los campamentos ilegales y reubicar a los gitanos en tendópolis legales y más seguras. Esa es, para él, la principal razón del triste accidente. Alemanno, miembro del partido de Silvio Berlusconi, dijo que pediría poderes especiales para acelerar el proceso, así como una dotación presupuestaria extraordinaria de 30 millones de euros.
La indignación y el dolor de Alemanno parecían sinceros, pero lo ocurrido el domingo es la enésima prueba de la incapacidad del alcalde y de su equipo para gobernar una urbe que arrastra enormes carencias, maltratada por la desidia, el incivismo y la corrupción. Alemanno no ha conseguido encarrilar el problema del nomadismo gitano, aunque su administración de centroderecha sí ha podido crear en pocos años un gigantesco sistema de nepotismo en las grandes compañías municipales, donde la gente con influencia política ha colocado a miles de familiares, amigos y amigos de los amigos. El escándalo, conocido como parentopoli,está en manos de los tribunales.
El campamento donde se produjo el letal incendio estaba compuesto por apenas cinco barracas. Tres hermanos y una prima se habían quedado solos. Una de las madres había ido a buscar la cena a un establecimiento de comida rápida. La otra se había ausentado para proveerse de agua. El incendio fue causado, casi con toda probabilidad, por un brasero. Dado que la precaria barraca estaba construida con materiales muy inflamables, las llamas se propagaron con gran rapidez.
El problema de Roma y de Italia en general es que este tipo de sucesos se vienen repitiendo desde hace años, reproduciéndose los periódicos lamentos. En agosto del 2007 hubo un incendio en un campamento gitano en Livorno, con un saldo de cuatro niños muertos. En agosto pasado, en Roma, murió carbonizado un niño gitano de tres años.
El presidente de la República, Giorgio Napolitano, acudió a dar el pésame a los padres de las últimas víctimas. “Esta tragedia pesa sobre todos nosotros”, les dijo.
Se calcula que en Roma viven en situación irregular unos 7.000 gitanos. Los expertos creen que se trata de un volumen manejable, si hubiera voluntad política y sensibilidad social para resolver el problema y desaprueban la idea de sustituir asentamientos ilegales por legales, ya que se consolida la solución del gueto. Ayer mismo el campamento del incendio fue desmantelado.
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