A PIE DE BARRIO

El Poble Sec levanta el vuelo con sangre nueva

Las reaperturas de El Molino y del Arteria impulsan el renacer del Paral·lel. Inmigrantes y artistas rejuvenecen un barrio envejecido y dan otro impulso al comercio.

El Periodico, 08-02-2011

Soleada mañana de febrero. Tres gitanos interpretan con viejas trompetas una versión sui generis de Paquito el chocolatero en una esquina de la bella plaza de Santa Madrona, con un amplificador que pone a prueba la resistencia de todo tímpano humano. Sus compases resuenan hasta la plaza de Navas, donde se confunden con las máquinas que, por fin, agujerean – ¡y menudo agujero! – el terreno para construir un tan reivindicado como polémico aparcamiento, que topó con un refugio de la guerra civil. Esto es el Poble Sec. O, al menos, un pedazo de él. Un pedazo de un barrio que se reivindica como pueblo, donde la inmigración de principios del 2000 rejuveneció un vecindario tremendamente envejecido; tendencia que se ha consolidado en los últimos años con la llegada de una oleada de jóvenes artistas y artesanos – se han abierto una veintena de talleres – muchos de ellos europeos, que han traído al barrio sangre nueva, niños, y que ha hecho renacer el comercio y el ocio en un barrio que llevaba tiempo apagado.

Construido entre la sufrida montaña de Montjuïc y la canalla avenida del Paral·lel – una de sus grandes apuestas de futuro – , Poble Sec es un barrio de contrastes, con una densidad de aúpa – 41.138 habitantes en 70 alargadas hectáreas – y un rico y activo tejido asociativo. Con una inmigración de un 29,4% – 12.064 de sus vecinos llegaron de lejos – y con un 18% de habitantes mayores de 65 años, de los que, la gran mayoría – como ocurre en casi todos los barrios del centro – , son mujeres con escasos recursos que viven solas.

«Si este barrio no es un gueto, mientras tendría todos los puntos para serlo, es porque está lleno de personas, de profesionales con ganas de trabajar por él», explica exhibiendo su orgullo Amadeu Quintana, presidente de la Coordinadora de Entitats del Poble Sec, quien da un tirón de orejas a los que critican a los inmigrantes «de la segunda oleada». «Todos tenemos muy mala memoria – reflexiona – ; antes de la apertura de los colmados y locutorios regentados estos inmigrantes, que sí, hay muchos, el comercio aquí estaba prácticamente muerto». «Tenemos problemas, claro que tenemos problemas, pero no somos un gueto», insiste Quintana.

LA DIAGONAL CANALLA / Precisamente uno de los alentadores desafíos del barrio para acabar de levantar el vuelo es el resurgir del Paral·lel, avenida que trabaja duro para volver a ser la principal arteria cultural de Barcelona. A la espera de que el ayuntamiento presente en pocas semanas el plan global que tiene para la vía – se está ultimando un gran proyecto en el que se definen temas urbanísticos, de movilidad y de conexión mar – montaña – , la avenida ya presenta síntomas evidentes de vida. A la reapertura de El Molino y del teatro Arteria hace unos meses, hay que sumar la apuesta de los hermanos Albert y Ferran Adrià por el barrio para su nuevo bar de tapas, Tickets, y el inminente rescate del teatro Arnau (presumiblemente el ayuntamiento dé buenas noticias sobre cómo va la expropiación el día que presente el esperado proyecto).

«El Paral·lel es el escaparate del Poble Sec. Si el escaparate funciona, la tienda trabaja», resume Quintana. Otros vecinos, en cambio, no lo ven tan claro. Existen temores a que ese resurgir haga subir los precios de los alquileres en el barrio – hasta ahora relativamente asequibles – y acabe siendo «una nueva operación especulativa marca Barcelona». También los hay que temen que el ocio traiga de la mano conflictos de convivencia, ruidos y botellón, «como pasó con la calle de Blai», señala Kati Gomila, activa líder vecinal.

Tan cierto como que la apuesta por la reactivación del comercio y la restauración en Blai, la calle mayor del Poble Sec pueblo, trajo consigo un traumático periodo de adaptación, lo es que, tras estar a punto de morir de éxito por el escándalo que se liaba noche sí, noche también, alrededor de las numerosas terrazas, la instalación de los pivotes para hacer respetar la peatonalización de la vía y el plan de usos específico para la calle (se pactaron los horarios de las terrazas y se marcó un refuerzo de la seguridad y la limpieza en este concurrido punto) ha dado sus frutos.

TRAMA RENOVADA / Calle de Blai a un lado, a nivel urbanístico en los últimos ocho años el barrio ha dado un visible salto hacia adelante. Se ha rehecho toda la trama central, incluyendo, como actuaciones estrella, no faltas de cierta polémica, la plaza de la Bella Dorita – frente a El Molino – y la calle de Vilà i Vilà. Estos trabajos han hecho ganar espacio a las calles para el peatón, con aceras más accesibles y transitables que, a su vez, han servido para intentar que los coches vayan a una velocidad razonable. Deberían ir siempre a 30 kilómetros por hora. Deberían.

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