Oratorios que se abren como áreas culturales

El Mundo, H. M. / Cornellà , 07-02-2011

Los recelos de los vecinos a recibir la instalación de mezquitas han llevado en algunos casos a las ciudades a disfrazar la inauguración de estos oratorios con el pretexto de que se trata en realidad de centros culturales. De esa manera actuó el Ayuntamiento de Roses, en Girona, cuando dio el beneplácito a un segundo oratorio, de dos plantas, capaz de reunir a unas 500 personas y que complementa las ceremonias religiosas con cursillos culturales.

El mismo recurso fue utilizado más recientemente en 2003 por el Ayuntamiento de Viladecans, en Barcelona, que encubrió la mezquita de Al Nour como «centro cultural musulmán» para diluir las quejas de los vecinos del barrio y las manifestaciones racistas.

El recinto, de dos pisos, capaz de congregar a unas 150 personas, con la licencia en regla, es el lugar preferido por los fieles de Viladecans, contrarios a desplazarse a rezar a naves en polígonos industriales. Una biblioteca, clases de árabe y cursos de alfabetización en castellano y catalán, subvencionados por la Generalitat complementan la actividad del templo.

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