Contra la mutilación genital femenina
La delegación navarra de Médicos del Mundo ha recibido un premio del Ministerio de Sanidad por su labor para prevenir la mutilación genital en mujeres africanas. Quieren evitar que se mutile a las niñas en sus vacaciones a sus países de origen
Diario de Navarra, , 04-02-2011TABÚ. Así resulta hablar de la mutilación genital femenina con los hombres y mujeres africanos. La delegación navarra de Médicos del Mundo está trabajando desde hace tres años en prevenir esta práctica entre la población africana que reside en la Comunidad foral. Para ello, ofrecen charlas a las asociaciones de africanos, a los ginecólogos y pediatras de los centros de salud y a los orientadores escolares. Para saber qué deben hacer ante una sospecha.
Este proyecto, que también impulsan las delegaciones de Aragón y Cataluña de esta ONG, acaba de recibir un galardón en los IV Premios del Sistema Nacional de Salud que organiza el Ministerio de Sanidad. Médicos del Mundo desconoce cuántos casos de mutilación hay en Navarra pero cree que es una práctica generalizada (afecta a 9 de cada 10) entre las nigerianas, senegalesas, guineanas y las mujeres de Malí. “Estamos muy satisfechos con este reconocimiento. La mutilación atenta contra los derechos de las mujeres”, dice Yolanda Rodríguez Villegas, vocal de igualdad de la junta directiva estatal de Médicos del Mundo
Fátima Djarra Sani nació en Guinea Bissau hace 42 años y fue mutilada cuando era una niña. Ingeniera técnica empleada en el Ministerio de Obras Públicas de su país, fue contratada hace tres años por Médicos del Mundo para intentar prevenir que se den más casos entre los africanos que viven en Navarra. “Las mujeres se sienten cercanas cuando les hablo desde mi experiencia. Así se confían más a hablar”, apunta la mediadora de este programa de la ONG en Navarra. “Me gusta trabajar aquí pero también me encantaría hacer estos mismo en mi país. Miles de mujeres y niñas mueren cada día como consecuencia de la mutilación”, apunta Fátima que tiene dos hijos, uno de 14 años que vive en Guinea; y otro, de 4, en Pamplona.
Esta mediadora recuerda que al principio las charlas y talleres que organizaban no eran muy bien recibidos. “Para la gente es un tema tabú del que no hablan. Y hay que ir muy despacio, ganando su confianza. Ahora ya se nos acepta mejor”, cuenta. Entre las actividades que organizan, destacan los talleres de salud sexual y reproductiva para, más tarde, poder llegar al tema de la mutilación (de la que existen cuatro tipos; desde la extirpación de los labios mayores y menores a quitar el clítoris). “Sobre todo, queremos insistir a las mujeres que, aunque ellas hayan sufrido la mutilación, no la practiquen en sus hijas”, añade Yolanda Rodríguez Villegas, que también es voluntaria de Médicos del Mundo en Navarra. “Aquí no se practica. Pero no queremos que cuando viajen a sus países en vacaciones, mutilen a sus hijas por la presión familiar”.
Fátima recuerda que la mutilación se hace a las niñas desde que son bebés hasta que cumplen los 14 años. “Se justifica diciendo que es más higiénico. Pero en el fondo, se quiere dominar a la mujer y someter su cuerpo. Los hombres creen que, como no experimentan placer con las relaciones sexuales, no les serán infieles”, añade Fátima Djarra.
Falsas alarmas
La mediadora recuerda que los profesionales sanitarios y educativos no saben qué hacer cuando sospechan de un caso de mutilación porque no existe un protocolo. “Por eso, les ofrecemos información y les explicamos que esta práctica está penada con entre 6 y 12 años de cárcel. Pero en la mayoría de los casos se encuentran con falsas alarmas”. Djarra cuenta, además, que muchas mujeres africanas no quieren ir a revisiones ginecológicas por miedo o vergüenza.
El dolor al practicar relaciones sexuales, los problemas en el parto (9 de cada 10 niños que nacen muertos en Mali son hijos de mujeres mutiladas genitalmente) que en ocasiones llevan a la muerte de la madre, las infecciones de orina y los traumas psicológicos son algunas de las consecuencias de este tipo de prácticas. “No se llevan a cabo con condiciones higiénicas y hay niñas que mueres desangradas o de infecciones tras una mutilación genital”, concluyen.
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