Los "Schindler españoles"

Una muestra homenajea a los diplomáticos españoles que salvaron a 60.000 judíos

Diario de Navarra, ALFREDO VALENZUELA . EFE. SEVILLA, 04-02-2011

LA exposición Visados para la libertad. Diplomáticos españoles ante el Holocausto, que estará en la sede de la Fundación de las Tres Culturas hasta el 13 de febrero, homenajea a los embajadores y cónsules de Franco que salvaron a unos 60.000 judíos durante la persecución nazi en los primeros años cuarenta. Según el catálogo de la muestra, España fue “uno de los pocos caminos hacia la libertad para los judíos.
Desde el comienzo de la persecución nazi hasta finales de 1941, las crueles leyes antisemitas fomentarían el éxodo masivo de los judíos de Europa. A partir del año 1942 pesaría sobre ellos una condena a muerte en las cámaras de gas. En el primer periodo la política oficial española fue permitir el transito de refugiados”.

Aproximadamente 35.000 refugiados judíos huyeron de la Europa nazi a través de España, la mayoría de ellos entre 1939 y 1942, y de ellos unos 15.000 cruzaron la frontera franco – española de forma ilegal. A la hora de conceder visados para pasar por España “no se estableció una discriminación formal entre refugiados judíos y no judíos”, además de que los diplomáticos españoles interpretaron las normas establecidas por el ministerio de Asuntos Exteriores de la manera más flexible posible, con el fin de favorecer a los judíos. Tal fue el caso del secretario de Embajada Eduardo Propper de Callejón, quien en 1940, desde el Consulado de España en Burdeos, expidió visados a refugiados judíos eludiendo incluso los trámites exigidos.

Para pasar por España estos refugiados no debían de permanecer en el país ni haber mantenido relación con la España republicana y, posteriormente, cuando los nazis optan por la “solución final” y las fronteras quedan selladas para los judíos “paradójicamente las estrechas relaciones diplomáticas que mantuvo España con Alemania durante toda la guerra posibilitaron que algunos embajadores y cónsules pudieran brindar protección a las víctimas”.

La exposición rememora la labor de los ahora denominados los Schindler españoles a través de cartas, fotografías, vídeos y otros documentos, entre ellos listas de nombres de refugiados judíos a los que, el hecho de aparecer allí consignados, les significó eludir la muerte.

En la exposición hay diversas alusiones a Ángel Sanz Briz, encargado de Negocios de España en Budapest en 1943 y 1944, a quien se le atribuye la salvación de 5.200 judíos, hecho que le valió el sobrenombre de El Ángel de Budapest.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)